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Así está el mundo

10/10/2014 18:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El mundo está asistiendo al descalabro total de una sociedad decadente, a causa del infortunio de gobiernos que se vanaglorian en denigrar y deshonrar el futuro de quienes constituyen la principal materia prima de industrias, empresas y comercios

 Yo creía que pocas cosas aún podrían sorprenderme, sin embargo veo con estupor que nada más lejano que esto.

He visto como el “hombre” en su propia esencia ha recreado diferentes episodios históricos que mejor hubiera sido durmieran el sueño eterno del olvido. Sin embargo, previo “maquillaje” y “modernismo mediante” han sido “resucitados” y puestos nuevamente de moda. Me refiero específicamente a  guerras, infames injusticias socio económicas que nos han conducido al descalabro total de la humanidad moderna; violencias intempestivas que han derivado en  repudiados “holocaustos”, inhumanidad y oprobio por parte de quienes son los “responsables” de guiar a nuestra civilización actual.

Cuando estudiábamos historia universal, veíamos los errores garrafales que determinados personajes cometían, la mayoría atribuibles a cierta ignorancia y falta de cultura, educación, combinada con la brutalidad derivada de esa falencia. Estos actos detestables y  opresores derivaron en revoluciones o guerras civiles que cambiaron el rumbo de pueblos enteros. Pero hete aquí que el hombre sigue firme en su quehacer de someter y aplastar a su semejante, como si de un inmundo insecto se tratara. Asistimos a la peor ignominia de las últimas décadas, hemos frenado bruscamente la evolución y virado en sentido opuesto, permitiendo que se nos trate como seres primitivos e iletrados. Los rimbombantes personajes que gobiernan el mundo actual, que son quienes mueven los hilos de la sociedad actual, mayormente carecen de decencia, vergüenza y están dotados de indignidad y desprecio hacia quienes ellos consideran “subalternos”. Primero se abanderan de buenas intenciones, vocación de servicio, solidaridad, entereza y muchos hasta se tildan de morales y éticos… Una infame fachada, una triquiñuela  que podemos palpar apenas ascienden al poder. Embriagados con sus propios fluidos de delirios de grandeza, avaricia, poderío y malversación de sus potestades, conducen al resto de la humanidad por turbios cauces que nos transportan directos al naufragio social.

Utilizan arcaicas y ruines estrategias, indignas y usualmente destinadas al engaño, a la difamación y degradación de cualquier oponente que pudiera siquiera osar enfrentarle o suponer algún tipo de amenaza a su privilegiada posición. Todo ello sin importarle un ápice las consecuencias de sus actos, decretos o medidas, que adoptan convenientemente a sus propios intereses y a las de su “tribu”. Estamos siendo gobernados por políticos que forman parte de una camada de hienas, a quienes solo les importa su propio bienestar, engrosar sus cuentas bancarias. Conforman un grupo “selecto” de verdugos que buscan su propio bienestar a costa de pisotear a la clase más débil, que es la formada por los trabajadores. Seres humanos, que por irónico que pueda parecer conforman el grueso del poderío social, porque es con su trabajo y con su esfuerzo con el que se forja el destino de las naciones. Si no hay trabajadores no hay empresas que funcionen y lamentablemente como hemos podido comprobar, sino hay trabajo la economía fenece, porque no hay “consumismo” y el consumismo se incentiva cuando los miembros de la sociedad disponen de dinero para gastar. Aunque se  ideen innumerables medidas destinadas a “recortar” derechos humanos y laborales, la economía mundial no cambiara, porque los engranajes de ella dependen del poder adquisitivo de las personas. ¿Cómo podemos comprar y consumir todos los productos que se exhiben en los múltiples escaparates, sino tenemos trabajo para generar dinero y más aún, si los puestos de trabajo que nos ofrecen forman parte de la decadencia de un grupo de empresarios aquejado de la fiebre de la avaricia?. Bajo estas circunstancias resulta imposible que se reactive economía alguna. Pero lo peor es que pretenden tacharnos de ignorantes trucando y manipulando “datos o índices” que nos demuestren su buen hacer, cuando la realidad es otra bien diferente. Han debilitado de tal manera a la sociedad que podría decirse que pende de un hilo. Nos han dejado sin derecho a un trabajo digno y decente que nos permita ganarnos la vida. Indecorosamente, han restado recursos a la educación, porque de esta manera las futuras generaciones carecerán de un nivel académico que les permitirá “someterlos” más fácilmente y dominar así su futuro de forma impune, frustrando sus posibilidades de aspirar a una vida mejor, en mejores condiciones y con mayor calidad de vida.

Pero no conformes con todo ello, han osado manipular los fondos destinados a salvaguardar la sanidad pública. Debido esto y a ocultos intereses se desvían y solventan el renacimiento de la sanidad privada. De cara al futuro, perderemos también el derecho a la sanidad pública y nos veremos obligados a pagar por ella. El nivel sanitario se ha deteriorado de manera tal que afecta invariablemente a todo el sistema, Los profesionales se han visto obligados a emigrar en busca de horizontes mas fructíferos, se han cerrado hospitales, centros de atención primaria, se ha reducido personal de enfermería, ambulancias, se han “recortado” las listas de medicamentos… Pero además de estas nefastas consecuencias los verdaderos intereses que deberían primar son objeto de desmedro. La nobleza, el respeto y la honestidad brillan en su ausencia, dando lugar a que la ineptitud de algunos políticos posibilite que se incurra en gravísimos errores, que se traducen en infortunio para seres humanos que comienzan a formar parte de una lastimera lista de  víctimas o mártires de la falta de decoro y del ultraje a nuestros derechos.

La pandemia actual no es solo el ébola, sino las nefastas consecuencias de una crisis que fue creada con el objetivo de hundir y dominar a la sociedad, sumiéndola en la incertidumbre

A consecuencia de la petulancia, la arrogancia, la soberbia de muchos de ellos nos vemos sumidos en desesperantes situaciones límites como es la pobreza extrema, o actualmente la negligencia sanitaria. Digo negligencia por que no creo que ante amenazas tan potentes como es el caso del “ébola” se hayan tomado las medidas necesarias, con la seriedad y urgencia que el caso necesita. El ébola es solo un mero instrumento que está siendo utilizado para aguijonearnos más aún. Sin embargo ante situaciones tan salidas de tono, tan preocupantes y tan desesperadas, en lugar de asumir cautelosamente las responsabilidades, siguen optando por la longeva estrategia del descredito, de culpabilizar a otros o del desprestigio, sin un solo atisbo de arrepentimiento, sin cargo de conciencia alguno.

La industria farmacéutica mercadea con enfermedades tan graves como son el Sida, el cáncer y ahora el ébola…  ¿Cómo es posible que no existan medicamentos que acaben con estas enfermedades que sí acaban con tantas vidas desde hace ya tantos años? Con los adelantos científicos y técnicos, con los recursos económicos que se destinan ¿es posible esto?. Yo creo que asistimos a uno de los negocios más lucrativos de la historia, que al igual que la industria de la guerra genera jugosas ganancias al sector y a quienes la asistan. Pero creo que se han olvidado de un “detalle” muy importante, estamos  hablando de vidas humanas y no de acciones en la bolsa… Yo al acostarme cada noche puedo apoyar mi cabeza  en la almohada y dormir tranquilamente, me pregunto si todos estos grandes “personajes” pueden hacerlo igualmente o es que forman parte de alguna extraña raza de extraterrestres sin sentimientos, insolidarios, y apáticos a todo lo que no forme parte de su propio mundo e intereses. ¿Si esto no forma parte de una sociedad decadente, no se entonces como llamarla? No es posible eludir responsabilidades y además mostrarse soberbios y altivos. Lamentablemente todo esto es consecuencia directa de la pasividad que manifestamos y de la apatía que se traduce en el momento de elegir a quienes nos representaran en las urnas.

Escoger a quienes dirigirán nuestro destino, y el de nuestros hijos debe hacerse a conciencia y con responsabilidad y no dejarse llevar por falsos espejismos o vanas promesas. Es menester exigir hechos y no palabras, porque como ya se sabe las palabras se las lleva el viento. Antiguamente un contrato se firmaba con un simple apretón de manos y con la palabra que simbolizaba el honor de la persona, hoy en día en necesario estudiarlo a conciencia y leer concienzudamente la letra pequeña y aun así igualmente  logran timarnos. Este hecho creería debe ser considerado como un retroceso de la humanidad;  es un hecho que esta mimado por el materialismo, la sed de poder, la avaricia,   la mezquindad y la codicia de un grupo que se ha hecho fuerte, pero que en realidad no lo es. Y no lo es porque tanto los políticos, como los grandes empresarios o grupos económicos y financieros sin el apoyo de la gran masa de la sociedad “no son absolutamente nada”. Los políticos dependen de nuestro voto, entonces debemos hacerlo valer,  y los empresarios dependen de nuestros brazos, de nuestro esfuerzo, de nuestro trabajo, sin los trabajadores no pueden fabricar sus productos, si no hay vendedores, tampoco podrán comercializarlos y si nos quitan la dignidad de nuestro trabajo… A la larga no habrá empresas, porque nadie podrá adquirir ni un solo litro de leche. Lo que quiero decir lisa y llanamente es que nada más alejado de la realidad de que formamos parte de la clase “débil” de la sociedad. Si un país o nación se paralizara porque no existiera nadie que hiciera funcionar los engranajes de las industrias o del comercio, al cabo de pocos días serían tan grandes las pérdidas, que las empresas quebrarían, al igual que los países.

La gran masa de ciudadanos trabajadores somos los responsables ahora de hacer valer nuestros derechos y de bregar por nuestro futuro. Creo que es imprescindible una reestructuración total del sistema gubernamental, estructural, económico y político a nivel mundial, para que los titulares de noticieros y periódicos dejen de sorprendernos cada día con nuevos titulares de corrupción, pandemias, guerras, violencia e inseguridad. Preservar la vida humana y la integridad de las personas es uno de los primeros pilares de cualquier sociedad que se precie. Defendernos de la indignidad y del deshonor debe marcar el inicio del respeto hacia nuestros principios y nuestros derechos.

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Carolina Martin (101 noticias)
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Tipo:
Opinión
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