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Breves Confesiones de un Salvador

06/07/2018 05:12 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Desde Venezuela: Reflexión de tono místico en clave de Escritura Creativa -en primera persona- donde el protagonista narra y describe sus miedos ante una misión tan peligrosa como la de ser un Salvador... con un final muy optimista ante todo ello

Https://portafolioliterariojcmr.blogspot.com/

 

...Sentí a los santos varones y mujeres de la Iglesia, revolcarse entre sus tumbas. Pero no tuve miedo.  Sentí la Ira del Dios Altísimo manifestarse justo en mis espaldas, La vi fijamente y no me convertí en estatua de sal. Era bella esa Ira, porque traía justicia y al final amor. Pero no tuve miedo. Sentí a los santos coros angelicales cantar una canción feliz y alegre que me decía: “Así  lo has proclamado: Infierno infeliz, por siempre imposible". Pero no tuve miedo. Sentía a los falsos ministros del Altísimo atacarme feroz y constantemente: Pero no tuve miedo.  Entré por las Puertas del Cielo, vi la Nueva Jerusalén, la ciudad santa: (Toqué el oro de sus calles) y me deleité contemplando la Paz y Su Trono. Ya Jerusalén no mataba más a sus profetas. No tuve miedo. Sentía que los Abismos me tragaban, Pero he allí: No tuve miedo alguno. Manadas de Querubines, Serafines y Arcángeles me defendían para que ello no sucediera.   Todos me decían: “No tengas miedo, te defenderemos”... Se oían truenos, gemidos, quejidos inescrutables, saciedad, horror, risas, esquizofrenia espiritual, manicomio, locura, poder, triunfo no apresurado, espada y sangre, defensa, derrota, excremento,   dragones horrendos  y un futuro hermoso, perfecto y eterno para todos. Universo colosal. Si es así Señor, no tengo problema en beber la copa del aturdimiento hasta el final, tomándola con mis propias manos; pero quítame el miedo... Ese es el arma de las siervas y siervos de Satán, de sus hijos legítimos, que él adquirió con sus engaños. Libérame, Oh, Señor de las cadenas y cerrojos de la  vida y de la muerte en este mundo, y llévame junto a ti al lugar donde no hay sombras. Escuché la Paz, la alegría, armonía perfecta, descanso eterno, fiesta de bodas, millones de millones de creaturas delante de su Creador.  Todos celebran en una fiesta que no termina jamás, no más llanto ni dolor. Los santos varones y mujeres de la Iglesia siguen revolcándose en sus tumbas porque ya quieren salir de éstas. Poco a poco resucitan cada vez más. Ellos no tienen  ningún miedo...

Libérame, Oh, Señor de las cadenas y cerrojos de la vida y de la muerte en este mundo, y llévame junto a ti al lugar donde no hay sombras

Sal de tu Sepulcro…

 


Sobre esta noticia

Autor:
Juan Carlos Martín Rojas (11 noticias)
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Tipo:
Opinión
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