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El cultivo del qat está dejando sin agua a Yemen

15/05/2014 14:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Cada hoja de qat mascada por los yemeníes, grandes aficionados a esta droga estimulante, aumenta la sed de uno de los países más áridos del mundo, donde el cultivo de su arbusto absorbe la mitad de los recursos acuíferos.

Las plantaciones de qat, o khat, necesitan mucha agua, pero se extienden de forma incontrolable en un país devastado por la pobreza y la violencia.

"El cultivo del qat consume el 60% de los recursos hídricos del país", afirma Omar Madhaji, uno de los responsables de la Autoridad General de Recursos del Agua.

La superficie de este cultivo pasó de unas 10.000 hectáreas a comienzos de los años setenta a 167.602 hectáreas en 2012, un 12% del total de las tierras aprovechables para la agricultura.

Cada uno de los 23 millones de yemeníes dispone al año de 120 metros cúbicos de agua, el equivalente al 2% de la media mundial, según la Asociación Internacional de Desarrollo (IDA), que depende del Banco Mundial.

Para el yemení medio, recolectar agua es un rompecabezas cotidiano. En Saná, la capital, el agua corriente sólo llega dos veces por semana a aquellos hogares conectados a la red de distribución. y sólo un 45% dispone de este servicio en la ciudad, indica Ali al Sarimi, presidente de la Autoridad del Agua.

El país consume 3.000 millones de m3 de agua por año, renovables sólo en un tercio, añade el responsable.

"Mire, es la factura del agua, por un monto de 17.500 rials (80 dólares), pero no hay agua en casa", se lamenta Abdalá Masud, un habitante de la capital, quien se acercó a comprarla en una estación de bombeo en los alrededores de la ciudad.

"La mayoría de los habitantes de este barrio depende de estos pozos, cuya agua es obsequiada por un generoso donante. Pero siempre hay una muchedumbre y hacemos cola durante horas para aprovisionarnos", subraya otro, Bashir Nashwan.

"La napa freática de Saná se encuentra atrapada en sedimentos y las perforaciones son cada vez más profundas, entre 1.000 y 1.500 metros", señala el geólogo Ismael al Janad.

- El qat, una de las plagas de Yemen -

La capital yemení, con tres millones de habitantes, ubicada a casi 2.300 metros de altitud, está rodeada por montes rocosos. Pero es suficiente alejarse pocos kilómetros para encontrar verdes valles donde se realiza el cultivo intensivo del qat.

Tanto este arbusto como el hábito de mascar sus hojas están muy extendidos en todo el Cuerno de África.

En una de las plantaciones, el agua corre a raudales para irrigar una hilera de arbustos, parecidos al ficus (una planta ornamental). Los empleados del lugar se abocan activamente a cortar las ramas y preparar manojos de qat para enviarlos al mercado de Saná.

Fácil de cultivar, el qat, que se cosecha todo el año puesto que es un arbusto de hojas perennes, brinda cuatro veces más beneficios que cualquier otro emprendimiento agrícola.

Pero, eso sí, absorbe el 30% del agua de las napas freáticas, y en su conjunto el 60% de los recursos acuíferos del país, según varios expertos.

El consumo de qat, que comienza por la tarde y se prolonga hasta tarde en la noche, se ha generalizado en los últimos años tras haber sido durante muchísimo tiempo un hábito reservado a los ricos.

El mismo ocupa durante horas a los yemeníes, incluyendo a las mujeres y a veces a los niños, siendo sus efectos sobre la salud considerados nocivos.

Pero su consumo, a pesar de numerosas campañas en contra, no para de propagarse, con impacto en el bolsillo de la población de uno de los países más pobres del mundo, teatro cotidiano de enfrentamientos y atentados de Al Qaida y otros grupos armados.

En el distrito de Saná, que comprende la capital y sus alrededores, existen unos 4.000 pozos perforados sin autorización para regar los arbustos de qat, según Omar Madhaji.

El bombeo excesivo hace disminuir el nivel de la napa freática de los alrededores de Saná entre tres y seis metros por año, advierte.

"La única alternativa para evitar su agotamiento es tomar medidas urgentes para impedir la utilización del agua bombeada para la irrigación" de los cultivos, preconiza el geólogo Al Janad.

No obstante, el ministro del Agua, Abdo Razaz Saleh Jaled, reconoce que sus servicios no han logrado prohibir las actividades de unas 150 empresas equipadas para perforar pozos en la región de Saná. Además, estima que en el país hay unas 950 empresas de ese tipo.

La solución a largo plazo, según Al Janad, sería recurrir a la desalinización del agua del mar, una opción muy costosa para un país con recursos financieros sumamente limitados.


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Autor:
Redacción Sociedad (16575 noticias)
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AFP
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