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Descaro y vanidad podemita

21/07/2019 02:11 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los directos responsables de la debacle electoral de Podemos lejos de asumir su fracaso dirigente y proceder en consecuencias, declinan toda implicación en la hecatombe y en su desfachatez no dudan en postularse como ministrables en un gobierno de coalición con el PSOE

Podemos que desembarcó en el proscenio político haciendo suyas las multitudinarias protestas del 15-M y su mensaje de transversalidad, en su acogido ideario estaba crear una democracia sin tutelas que pasaba por afrontar una transformación profunda de las estructuras del Estado heredado del franquismo, por no representar de ningún modo el sistema las inquietudes de la población, sino intereses financieros y empresariales entrelazados.

Para convertir la indignación colectiva en el cambio necesario, fue cuando en enero del 2014 se constituyó como organización política, con la premisa de mantener la movilización como dinámica de acción en su estrategia de forzar una Segunda Transición, para con ello posibilitar la plenitud democrática y un cambio en profundidad de la vía representativa, en el contexto de lo que se vino a definir como el derecho a decidir, es decir, utilizar la participación directa de la ciudadanía para definir las líneas de actuación, tanto en la elección de los miembros de sus candidaturas como en la articulación de su definición programática.

Objetivos para los que desde su origen se postuló abrir un proceso de diálogo con formaciones afines y movimientos sociales al objeto de converger “unidos” en un mismo bloque electoral, en línea a construir puentes para que todo el descontento social se concentrase y conjuntamente se pusiese en marcha con idéntica finalidad.

Acertada estrategia como así revelan los exitosos resultados de sus primeras elecciones generales de diciembre de 2015 donde conjuntamente con sus confluencias Podemos obtuvo 5, 2 millones de votos.

Sin embargo, pasado el tiempo su hacer político derivó por otros derroteros muy distintos a los de su génesis inspiradora, pudiendo decirse que aquel favorable resultado marcó también su techo electoral, pues desde entonces su proceso de devaluación fue una constante que arrancó tras la desafortunada alianza con Izquierda Unida que teniendo por perspectiva sumar sus fuerzas con las de Garzón para rebasar al PSOE resultó un completo fiasco.

Tal fue así que al revés de lo previsto por el partido morado en la jornada electoral del 26 de junio de 2016, con aquella confluencia no solo se frustraron las expectativas de crecimiento, sino también la estrategia del sorpasso, e incluso, la presidencia del Gobierno a la que aspiraba Iglesias; pues a la vista de la aritmética electoral es fácil deducir que funcionó justo de forma contraria a la esperada, toda vez que lejos de actuar como sinergia electoral capitalizando el sumatorio de los resultados alcanzados por ambas formaciones en los anteriores comicios, produjo el efecto opuesto devaluando sus optimistas estimaciones, y todo porque lo aparente de tal confluencia aun contando con el refrendo de sus respectivas bases, no satisfizo a una parte sustancial de los votantes de ambas formaciones como evidencia el notorio descenso de los índices de participación.

Sería cómico si no resultase trágico, que los artífices de la hecatombe electoral después de tamaño descalabro fueran primados con una cartera ministerial

Nada mejoró en la segunda ocasión cuando Podemos con su apoyo a la Moción de Censura entregó el Gobierno al PSOE sin mediar contrapartida de tipo alguno, pues con tan extravagante decisión tampoco favoreció la recuperación electoral de la formación morada, más bien al contrario, su falta de estrategia acentuó en mayor medida el trasiego de votantes hacia la formación de Sánchez haciendo decaer con ello la tendencia electoral hacia la formación de Iglesias.

Deriva causada por la anomalía de actuar como fuerza subalterna que le situó en la complejidad de no estar en el poder ni contra de él y en tal dicotomía ni se manda ni se rivaliza con quien lo hace, una ambigüedad política con perniciosa repercusión electoral por el desconcierto que induce en el votante podemita en hecho de pasar de sorpasista a comparsa. y cuyos efectos se concretan en el millón de votantes desencantados que a la vista de los hechos optaron por volver al campo socialista.

Fue tras las elecciones del 2019 después de dejar por el camino 1, 7 millones de votos y más del 40% de su representación institucional, cuando un Podemos extenuado, tarde mal y arrastro se acuerda de reaccionar, justo después que tras una planificada radicalización el PSOE le hubiese comido gran parte de su capital electoral.

El reconocimiento de los errores tácticos debe ser utilizado como clave para la enmienda, siendo condición sine qua non entrar a evaluar la aritmética electoral de los últimos comicios y la realización de un balance de resultados con asignación de responsabilidades políticas por la estrepitosa debacle de Podemos en las urnas.

Un ejercicio de asunción de responsabilidades que debe ser previo a la nominación de ministrables en un gobierno de coalición, pues sería cómico si no resultase trágico que los artífices de la hecatombe electoral después de tamaño descalabro fueran primados con una cartera ministerial.

Pero al parecer el cumplimiento de tal exigencia no le preocupa lo mas mínimo a quien en su vanidad se arrogan el derecho a lo inmerecido, confundiendo interesadamente politología con la política

 

 


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Galdo Fonte (401 noticias)
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