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El eje Japón- Nicaragua fortalecería a Venezuela, ¿ Cómo cruzar los océanos?

05/03/2020 10:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Venezuela, queda muy atrás del gobierno habanero, nos neutralizó industrialmente y en el campo agrícola y llevarnos a una decadencia única en el camino desarrollista y productivo del Estado. Un desollamiento seguro

La Tecla Fértil

los “nuevos países industriales” del sudeste asiático -Corea del Sur, Indonesia, Filipinas y Taiwán- practican en la actualidad entre el 30 y el 40% de su comercio con Japón, y los intercambios de este país con Australia y Nueva Zelandia tienden a crecer. Según un especialista japonés “el creciente uso del yen en el financiamiento de este comercio en expansión induce a los países del Pacífico a conservar yens en sus reservas de divisas”. (Euromoney, septiembre 1980).

Los japoneses esperan que en tanto el yen mantenga su fortaleza, los países exportadores de petróleo se inclinen por conservar sus activos financieros en esa moneda. Entre 1973 y 1978 las preferencias de los países árabes se volcaron hacia el dólar y en menor medida hacia el marco y el franco suizo. Pero el congelamiento decretado por el gobierno estadounidense de los activos iraníes y el fin de la distensión, tienden a sesgar las preferencias hacia el yen. El ingreso de capitales revaluará aún más esa moneda.

La tesis de los banqueros japoneses -centrada por obvias razones en las relaciones con los países de la OPEP- puede resumirse como sigue: mientras los países exportadores de petróleo no tengan capacidad propia de reciclar sus excedentes, continuarán depositando o adquiriendo títulos en dólares, yens, marcos o ECUS y delegando la responsabilidad de atender las necesidades de los países con balanza deficitaria. Así, el desembolso del dinero petrolero será competencia de las principales economías, que deberán reexportar estos capitales hacia los países con déficit. La cuestión es si esta reexportación estará en las manos de los mercados financieros de Nueva York, Frankfurt y Tokio, o si será realizada con propósitos más exclusivos y limitados, como son los créditos atados a la exportación de mercancías de las principales economías. Esta segunda posibilidad, que es la que los japoneses consideran más plausible, formaría “zonas de rescate” de las economías deficitarias asociadas a las distintas potencias, que se volverían a su vez zonas comerciales y zonas monetarias.

De hecho, lo que está expresando esta pugna entre los países industrializados es, por un lado, la debilidad del dólar en la tendencia de largo plazo y, por el otro, la inexistencia de un nuevo polo dominante de poder que imponga su patrón monetario hegemónico a escala mundial. Mientras Estados Unidos intenta recuperar posiciones, Japón y Europa reclaman un reparto más equitativo del mundo.

Por su lado, los japoneses han mantenido la fortaleza del yen que no ha perdido posiciones, debido fundamentalmente a la alta productividad relativa de Japón, la perseverancia en una política agresiva de exportaciones y la afluencia de capitales que huyen de Alemania ante el enfriamiento de relaciones entre las superpotencias y el problema de los migrantes. En sus vínculos comerciales con el resto del mundo los japoneses realizaban, en 1973, el 11.3% de sus exportaciones en yens. Para 1979 el porcentaje había subido a 25%.

Dos hechos deben tenerse en cuenta, pues están en la base de la inestabilidad financiera de los años setenta: a) el mundo se ha vuelto “multipolar” y otros dos centros capitalistas (Europa y Japón) compiten por los mercados para colocar sus mercancías y exportar sus capitales; b) tiende a generalizarse una crisis de sobreproducción en las principales economías capitalistas que contrae la inversión en los mercados locales y hace más áspera la pugna por los mercados externos. Esta pugna acentúa el papel activo del ámbito financiero: acentúa el estrechamiento de los vínculos entre la actividad bancaria, la industrial y la comercial.

Las razones de este “papel activo” son diversas; aún antes de la multipolaridad ya servía como mecanismo de defensa. En primer lugar, como lo demuestra una abundante literatura francesa, la resistencia interna a la penetración de las filiales norteamericanas durante los años sesenta se organiza a partir de la generación de un poder similar capaz de enfrentarse al invasor y que se logra articulando la actividad del Estado, la de los bancos y la de las empresas industriales y comerciales públicas y privadas.

En segundo lugar, la pugna por los mercados hace imprescindible que los bancos redoblen sus esfuerzos como punta de lanza para ganar zonas de exportación o de abastecimiento. En tercer lugar, planteada la recesión en las economías centrales y reforzada por tanto la pugna por nuevos mercados, la inversión real se contrae en las seis principales economías del sistema (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Italia, Alemania Federal y Japón) con lo cual a) la demanda de crédito en los mercados nacionales se contrae, liberando liquidez hacia el mercado internacional y b) los excedentes de las empresas no se recanalizan al campo productivo y tienden a valorizarse en el campo financiero. De ahí los Fondos de Administración (Personal Investment Corporations) que crean los bancos transnacionales, en donde se asegura un rendimiento mínimo para la colocación pero se deja abierta la posibilidad, si el manejo de los recursos es exitoso, de un rendimiento más atractivo que el que corresponde a un mero depósito a interés.

Si en los dos primeros casos resulta evidente que las fracciones bancaria e industrial del capital persiguen objetivos globales, en el tercer caso se percibe una aparente desvinculación, sobre todo a partir de la actividad esencialmente especulativa que deben cumplir los bancos para valorizar el capital. En este último caso los rendimientos se obtienen del mero movimiento en torno al capital dinero, lo que contribuye a fomentar la liquidez en el mercado internacional de préstamos y, también, a magnificar el papel de los bancos a nivel mundial.

En términos microeconómicos, el papel más activo del ámbito financiero exige una nueva estructura de la empresa bancaria, volcada a prestar “todos los servicios” (recibir depósitos, asesorar a empresas, operar con acciones en la bolsa, administrar recursos, etc.). Por consiguiente, la banca universal o banca múltiple, de origen alemán, comenzará a extenderse a las empresas bancarias de casi todos los países desarrollados.)

En términos macroeconómicos, el papel activo del sistema financiero se expresa en diversos órdenes.

En diciembre pasado, no obstante, el gobierno de Estados Unidos anunció que empezaría a conceder créditos ligados a la exportación con madurez promedio de 20 años. Poco después (enero) el gobierno británico, alegando que los franceses practican desde tiempo atrás una “competencia desleal”, hizo público que comenzaría a conceder fondos de ayuda atados a sus exportaciones. Casi al mismo tiempo el gobierno canadiense aprobó una partida de 900 millones de dólares canadienses para promover, por medio de ayuda amarrada a la exportación, sus ventas de productos manufacturados en el Tercer Mundo. En marzo, se supo que el Overseas Economic Cooperation Fund, que administra los programas de ayuda del Japón, dispone de 41 mil 400 millones de dólares, para el periodo 2020-26, orientados principalmente a promover las exportaciones hacia los países subdesarrollados.

Claudio Fermín, no quiso ser presidente, cuando CAP le dio la mano, ahora es un periquito. Desde 1958 fue un pseudo comunista de los malos,

El fortalecimiento del dólar afectará las exportaciones de Estados Unidos y será muy difícil para cualquier gobierno mantener las tasas de interés durante la recesión, con todos los costos que implicaría para la economía interna sobre el empleo y el producto 

Decíamos que la “guerra de las tasas de interés” o ajustes en los impuestos, se acompaña de “guerra de los créditos, para la exportación”. La primera, que provoca -o tiende a provocar- la apreciación de los patrones monetarios, debe complementarse con una política que desligue parcialmente las variaciones en el tipo de cambio de la competitividad comercial. El dólar o el yen revaluados relativamente pueden afectar la exportación de mercancías de estos países, a menos que opere el elemento compensatorio de financiamiento a las exportaciones.

En la crisis, la guerra adquiere diversas modalidades. Más a Venezuela y Bolivia, países claves en el altiplano andino, donde los Imperios Inca, Azteca de México y el Maya unieron muchas tierras con túneles y excavaciones que daban hacia pueblos desconocidos como el Machu- Pichu y allí tenían sus riquezas, pero, la traición esta presente en todo siglo y, vemos como el comandante Chávez, Rafael Correa y Evo Morales Ayma fueron derrotados por su propia gente al quererse perpetuar en el poder.

Un patrón monetario es hegemónico cuando cumple a nivel internacional las distintas funciones de la moneda: unidad de cuenta, medio de intercambio, medio de pago y reserva de valor. Distinguimos entre patrón hegemónico pleno, que corresponde a los periodos de auge, y patrón hegemónico en cuestionamiento, que corresponde a los periodos de negociación. El país emisor del patrón hegemónico se convierte en un centro rector porque, en principio, fijando su emisión regula la liquidez monetaria del conjunto del sistema o de su zona de influencia; y fijando su tasa de interés incide sobre las tasas de interés y los tipos de cambio del conjunto del sistema o de su zona de influencia. 

La clave del funcionamiento estable consiste en que el patrón hegemónico pueda hacer compatibles dos extremos contradictorios. En términos relativos, un patrón hegemónico revaluado favorece las exportaciones de capital, pero puede afectar las exportaciones de mercancías; a la inversa, la devaluación del patrón hegemónico debilita las exportaciones de capitales pero fomenta las exportaciones de mercancías. En tales condiciones, el periodo de auge se caracteriza por un gran predominio, en el campo productivo, del centro rector, predominio que permite una relativa revaluación del patrón monetario hegemónico sin que esto implique afectar su balanza de mercancías. A su vez, el periodo de negociación se abre cuando el avance en el campo productivo de otros centros comienza a afectar la cuenta de mercancías del centro rector. En tales circunstancias, el patrón hegemónico tiende a devaluarse, sancionando en el campo monetario el desequilibrio que deriva de la competencia por los mercados. (2) Este sistema fue descrito por H. Withers como un sistema “deliciosamente simple por el cual los prestatarios se convertían en prestamistas”. Withers también recogió la observación de un banquero americano, A.B. Stickney, respecto a las características peculiares del sistema: “Puede parecer paradójico, pero es literalmente cierto que, mediante su espléndida organización bancaria, Inglaterra recibe interés sobre millones y millones de su propia deuda con otros países”. Marello de Cecco, Money and Empire, Oxford, 1974.

Por esos años (1923) Keynes publicó el Tract on Monetary Reform que fue seguido por varios artículos periodísticos en los cuales cuestionaba la tesis del Banco de Inglaterra y del Tesoro. La revaluación de la libra, cuando las condiciones de la economía británica no lo permitían, tendría efectos devastadores sobre la economía inglesa. En síntesis, Keynes abogó por la devaluación de la libra: “Tarde o temprano la situación se tiene que ajustar con el aumento de las exportaciones británicas o con la disminución de las importaciones británicas. Pero esto sólo se puede lograr por medio de la depreciación de la libra. Nuestros cambios se tienen que depreciar con el fin de estimular nuestras industrias de exportación”. En buena medida la preocupación de Arabia Saudita por la salud de la moneda norteamericana deriva del hecho de que el grueso de sus reservas totales acumuladas -probablemente en torno al 80%- se mantiene en dólares o instrumentos contabilizados en dólares

El gran error de Venezuela es devaluar y devaluar en una forma progresiva e insultar a los dos sistemas financieros mundiales que son EEUU y El Reino Unido, manteniendo de una manera inestable a una población jocosa  y sin empleo, mantenida con fondos del Estado, a sabiendas que el empresariado y la oligarquía venezolana  jamás han querido colaborar con los sistemas productivos de quienes integran la concepción Estado- Nación.

Algunos antecedentes son necesarios para comprender la reacción norteamericana de los años setenta. Entre 1948 y 1970 la participación de Estados Unidos en la producción industrial del mundo capitalista descendió del 54.6% al 40.8%. La productividad del trabajador industrial norteamericano, que en 1960 era la más alta de las otras seis economías capitalistas desarrolladas, cayó relativamente en los diez años siguientes y en 1970 presentaba el índice más bajo de ese universo.

Las cifras son también significativas en cuanto al comercio exterior: en 1950 Estados Unidos participaba con el 26.6% en la exportación mundial de bienes manufacturados, en 1967 el porcentaje había descendido a 20.6% y en 1975 a 19.0%. Inevitablemente, el superávit en la balanza comercial norteamericana comenzó a angostarse. En 1971 Estados Unidos registró déficit en su balanza comercial. En ese año el gobierno de Nixon decretó la primera devaluación del dólar y dispuso una sobretasa del 10% a las importaciones. Hay por lo menos tres acepciones de “papel activo” en la literatura financiera. Los banqueros suelen considerar que la función pasiva consiste en recibir depósitos y la activa en conceder préstamos. Otros autores -por ejemplo, Samir Amin- a partir de los análisis de Marx y Schumpeter (el primero en los capítulos sobre reproducción simple y ampliada y el segundo en su Teoría del desenvolvimiento económico), llaman función activa al “adelanto” que requieren los empresarios para que la nueva inversión pueda generar, en avance, su nuevo mercado. Como queda dicho, entendemos el “papel activo” como el estrechamiento de vínculos entre fracciones del capital

Putin nos mira con reserva, en el pasado Cuba no le cumplió a la Unión Soviética- URSS- ahora menos va a cumplir con nosotros, nuestro mejor comercio en este caso por la Ideología de Estado, era comerciar con Nicaragua y abrirnos de una manera lenta a otros comercios y hacer una centrífuga con Vietnam, Japón, Corea del Norte y Estados Unidos que se esta ahogando en el Medio Oriente y esta sacando petróleo de una manera apresurada por los túneles carreteros  de Irak, Siria y Turquía, a sabiendas que Erogan juega a las tres caras, Es un faccioso financiero. Nicolás Maduro Moros, nuestro presidente, esta en un sumergible financiero por salirse del Plan de La Patria y hacerle cama a los grupos colectivos y militares, apartándose del pueblo y de la verdadera izquierda quienes padecen de hambruna y carecen de medicamentos. Los resultados es cuestión de tiempo, buscan estrangular a La Habana y el gobierno de Caracas. De Cuba, necesitan motorizar los centrales azucareros, unos 25 y donde esta una fuente de riqueza y la venta de ancas de rana, sin olvidar las zonas plataneras. De Venezuela, no es el oro, esta allí. Es el petróleo, agua potable y gas. EEUU quiere extenderse hasta La Patagonia con una representación israelí, parte De La Florida buscando Iowa esta fracturada hasta su plataforma continental por estar apurando la explotación del petróleo por el Tracking.

* Escrito por Emiro Vera Suárez, Profesor en Ciencias Políticas. Orientador Escolar y Filósofo. Especialista en Semántica del Lenguaje jurídico. Escritor. Miembro activo de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo. AESCA. Trabajo en los diarios Espectador, Tribuna Popular de Puerto Cabello, y La Calle como coordinador de cultura. ex columnista del Aragüeño

El presidente Nicolás Maduro Moros, debe cerrar de nuevo la economía, los empresarios y oligarquía nos quieren desollar y no abrirse al dialogo


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Emiro Vera Suárez (1480 noticias)
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