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El golpe bastardo.

25/03/2019 13:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El sábado 18 de julio de 1936, el General Francisco Franco, que desempeña el cargo de comandante general de Canarias, ya se ha decidido para dar un paso al frente definitivo y de esa forma, se va a rebelar contra el gobierno legalmente constituido de la República, al que juró fidelidad, es decir, el militar gallego, se va a convertir en un traidor, al igual que otros muchos de sus compañeros que secundaran el Golpe.

Franco, después de llegar a Tenerife a eso de las 8.00 de la mañana del día anterior, para acudir al entierro de Amado Balmes, comandante militar muerto el día 16 en unas circunstancias muy extrañas y nunca, lo suficientemente aclaradas, firmó el bando de guerra que posteriormente se leyó en Melilla al anochecer del día 17 de aquel agitado e histórico mes de julio.

Después de muchas dudas y contactos con unos y con otros, y nada más recibir un telegrama de adhesión desde Melilla, Franco, a las 5.15 horas del día 18, ratifica su manifiesto de sublevación que se difunde a la población a primera hora de la mañana desde las emisoras de Radio Club de Tenerife y Radio Las Palmas, junto con el bando del estado de guerra que se acaba de proclamar en esos momentos.

A continuación cuando son aproximadamente las 14.30, un avión pone rumbo a Tetuán, pero el general, siempre precavido y astuto, y jugando al despiste para no destapar sus verdaderas intenciones, toma la decisión de hacer noche en Casablanca para esperar acontecimientos y no precipitarse, ya que cualquier paso en falso, puede dar al traste con los planes golpistas previstos y el fracaso de la rebelión sería el fin de su laureada carrera castrense,

El militar gallego, extremando la prudencia, ha cambiado su uniforme de general por ropa de paisano, utiliza unas gafas con cristales oscuros y también se ha afeitado su ridículo bigote. En este caso, el hábito hace al monje, y todo sirve para pasar desapercibido bajo el disfraz de un inofensivo ciudadano anónimo.

Llegará a su destino a las 7.00 del día 19 y los acontecimientos seguirán su histórico curso que desembocará en el estallido de un conflicto bélico, la Guerra Civil Española, que durará tres años y traerá consigo la muerte, el destierro y la desgracia para cientos de miles de familias españolas, que con independencia del bando en el que hayan militado, son todas portadoras de un doloroso luto, porque todas han perdido en el conflicto a algún ser querido.

Mientras tanto, en Pamplona, otro de los militares golpistas, el gobernador militar Emilio Mola, que era conocido como el "director", y jefe principal de los conspiradores, supervisa de primera mano el complot orquestado controlando la maniobrabilidad de varias divisiones del ejército afines a los sublevados: La V (en Zaragoza), la VI (En Burgos) y la VII (En Valladolid).

El general Mola estudia con detalle los pasos a dar y repasa con meticulosidad el bando en el que se declara el estado de guerra, y al mismo tiempo va sumando adhesiones a su causa, consiguiendo que los mandos Carlistas de Navarra, se adhieran al golpe, y lo hacen prometiéndole la colaboración de seis mil requetés que se unirán al complot a la mañana siguiente.

El "golpe bastardo" a la Segunda República destrozará a España con un bestial y nefasto puñetazo. La legalidad vigente, va a saltar por los aires de un momento a otro.

La sublevación está en marcha, y ya no hay quien la pare, el golpe a la cabeza y al estómago del gobierno republicano es inevitable, lo demás es Historia, contada y repetida miles de veces, aunque no siempre las partes interesadas de uno y otro lado han respetado el desarrollo real de los acontecimientos, y se han contado muchas mentiras y verdades a medias, aunque al final, es inevitable que la auténtica realidad de lo que ocurrió en España entre los fatídicos años 1936 y 1939, haya salido a la luz, algo que sin duda, lo que desde luego, sí representa, es una innegable vergüenza para el pueblo español, por demostrar que hubo un momento de su Historia, que no supo estar a la altura de las circunstancias, para saber comportarse como seres humanos, en vez de como auténticas bestias, dejando a un lado, ¡por supuesto!, a todas aquella personas (que las hubo en ambos bandos), que hicieron todo lo posible para evitar que el conflicto armado estallara, pero no fueron suficientes para imponerse a la mayoría, que a falta de entendimiento utilizando el recurso del dialogo, dejaron que fueran las armas las que dijeran la última palabra para solucionar las diferencias entre unos y otros.

Fran Laviada


Sobre esta noticia

Autor:
Fran Laviada (264 noticias)
Fuente:
fran-laviada.mozello.es
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