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El hombre que tenía el corazón en el lugar equivocado

22/02/2011 18:54 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Es poco lo que se sabe del hombre. Nació en abril de 1882, algunos dicen que en Brasil, y murió otra vez en abril, en 1973. Se tiene su partida de defunción pero no se tiene su partida de nacimiento

Cuanto tenía 4 años su madre murió poco después de dar a luz a su hermana, que fue dada en adopción y que nunca conoció. «Nunca la conocí ni la vi, ni siquiera supe su nombre», escribió el hombre después. Su padre, de quien se dice que era enfermo mental, se arregló como pudo hasta que lo internó en un orfanato católico, del que fue trasladado a un hospital psiquiátrico. El médico dictaminó que «tenía el corazón en el lugar equivocado».

Según como se mire, ese diagnóstico fue al mismo tiempo completamente equivocado y absolutamente cierto. Pero eso es algo que sólo se pudo comprender después. A los 16 años se entera de que su padre ha muerto y luego de tres intentos escapa. Sobrevive, Dios sabrá cómo, hasta que sus biógrafos lo vuelven a encontrar en Chicago, allá por los años 30.

Quienes piensen que este vagabundo no tuvo inquietudes sociales deben saber que junto con un amigo fundó «la Sociedad Protectora para Niños». Y escarbando por ahí en ese asunto de proteger a los niños, se sabe también que en el año 1911 una niña de 5 años, Elsie Paroubek, fue estrangulada en Chicago. El hombre guardó el recorte de la fotografía del periódico y un día lo perdió.

Esa pérdida fue en realidad un hallazgo porque a partir de entonces empezó a hacer lo que hizo cada uno de los días del resto de su vida: escribir y pintar. Escribir una novela y pintar cientos de una especie de collage-acuarelas para ilustrarla, algunos de los cuales tienen más de 10 metros de largo, pintados por ambos lados. La novela, escrita a máquina, sin espacio entre líneas, tiene 15.154 páginas y se titula: «La historia de las niñas Vivian, en lo que se conoce como los Reinos de lo Irreal, sobre la Guerra-Tormenta Glandeco-Angeliniana causada por la rebelión de los Niños Esclavos».

El hombre además escribió dos finales. En uno ganan las niñas Vivian y en el otro los Angelinianos. Sus ilustraciones muestran de manera obsesiva niñas desnudas, algunas de las cuales llevan colgando un pequeño pene en el lugar correspondiente, con grandes alas de mariposa, siendo perseguidas por soldados empuñando bayonetas. La historia sucede en un planeta que orbita la tierra y en el que siete princesas de un reino cristiano llamado Abbiennia luchan contra ejércitos de soldados adultos llamados Glandelinians, que las quieren esclavizar. No faltan escenas de niñas empaladas con las vísceras expuestas ambientadas en paisajes amenazantes.

Adicionalmente, el hombre llevó su propio blog, antes de que los blogs existieran, como era de esperarse. Desde el 31 de diciembre de 1957 al 31 de diciembre de 1967 escribió reportes y meditaciones acerca del clima de Chicago, bajo el título: «Un libro sobre reportes de temperaturas, cielos parcialmente nublados a despejados, nieves, lluvias, tormentas de verano, tormentas de invierno, bajas temperaturas y largos calores».

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Sus peleas solitarias con el hombre del clima quedan bien reflejadas en el reporte del día Enero 20, 1963: «tenía razón en predecir una nevisca y en que soplaría mucho viento, pero la nieve era muy ligera. Dijo que habría poco cambio en la temperatura y en eso se equivocó. En cambio estaba en lo cierto acerca del viento del noroeste, pero equivocado en cuanto a que crecería hasta 28 millas por hora. Estuvo más bien entre 30 y 40 millas».

De puertas hacia fuera el hombre trabajaba como portero del Hospital St. Joseph de Chicago. Dicen que era un viejo malhumorado que pasaba sus días libres revisando la basura y sus noches durmiendo sobre una silla de madera desvencijada. Dicen que llevaba los anteojos pegados con cinta adhesiva y la billetera atada a la cintura con un cordón de zapatilla. Dicen que iba a misa hasta cinco veces por día. Vivió en un apartamento en la calle Webster, en el North Side de Chicago. Esto si se sabe con certeza porque fue precisamente Nathan Lerner, casero del modesto piso que habitaba el hombre, quien luego de su muerte se encontró con su tesoro.

La historia del hombre, lo poco que se sabe, lo mucho que se dice y el misterio que emana de su obra, puesta en manos de un buen libretista, darían para todo. Es una historia kafkiana elevada a la tercera potencia. Un psicópata asesino en serie, fue él quien asesino a la niña de la foto. Agréguenle el ingrediente de sus 5 misas diarias, la represión católica. Su obra es una confesión velada. Nunca sabremos cuántas ni quienes fueron sus demás víctimas.

Sea como sea son hermosas esas niñas aladas con su pequeño pene, luchando contra un ejército de soldados que las quiere esclavizar.

Roberto Bolaño, «2666»:

La identificación de Esperanza Gómez Saldaña fue relativamente fácil. El cuerpo primero fue trasladado a una de las tres comisarías de Santa Teresa (Ciudad Juárez), en donde la vio un juez y la examinaron otros policías y le tomaron fotos. Al cabo de un rato, mientras fuera de la comisaría esperaba una ambulancia, llegó Pedro Negrete, el jefe de policía, seguido de un par de ayudantes, y procedió otra vez a examinarla. Cuando hubo terminado se reunió con el juez y con otros tres policías que lo esperaban en una oficina y les preguntó a qué conclusión habían llegado.

La estrangularon, dijo el juez, está más claro que el agua. Los policías se limitaron a asentir. ¿Se sabe quién es?, preguntó el jefe de policía. Todos dijeron que no. Bueno, ya lo averiguaremos, dijo Pedro Negrete, y se marchó con el juez. Su ayudante se quedó en la comisaría y pidió que le trajeran a los policías que habían encontrado a la muerta. Han vuelto a patrullar, le dijeron. Pues me los traen de vuelta, pendejos, dijo. Luego el cuerpo fue llevado a la morgue del hospital de la ciudad, en donde el médico forense le realizó la autopsia.

Según ésta Esperanza Gómez Saldaña había muerto estrangulada. Presentaba hematomas en el mentón y en el ojo izquierdo. Fuertes hematomas en las piernas y en las costillas. Había sido violada vaginal y analmente, probablemente más de una vez, pues ambos conductos presentaban desgarros y excoriaciones por los que había sangrado profusamente. A las dos de la mañana el forense dio por terminada la autopsia y se marchó. Un enfermero negro, que hacía años había emigrado al norte desde Veracruz, cogió el cadáver y lo metió en un congelador.

Se llamaba Henry Darger


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Autor:
Ángel Alejandro David (10 noticias)
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Nota de prensa
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