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Marxismo, trianguliza a Corea del Norte, y países latinos hacia otro destino político

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10/10/2019 18:36 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La unidad es dialectica para crecer en política

El Reportero del Pueblo

*Micro partidos deben desaparecer de la geopolítica mundial.

Los imperialistas se preparan a reprimir a los pueblos hispanoamericanos y están formando la internacional del crimen. Los EEUU intervienen en América invocando la defensa de las instituciones libres. Llegará el día en que esta Continente adquiera aún más madurez y le demande al gobierno norteamericano garantías para la vida de la población negra, indígena y latinoamericana que vive en este país, norteamericanos de origen o adopción, la mayoría de ellos. ¿Cómo puede constituirse en gendarme de la libertad quien asesina a sus propios hijos y los discrimina diariamente por el color de la piel, quien deja en libertad a los asesinos de los negros, los protege, además, y castiga a la población negra por exigir el respeto a sus legítimos derechos de hombres libres? También se encuentran los mestizos, somos un mezclaje.

Debe quedar claramente sentado que el gobierno de los EEUU no es gendarme de la libertad, sino perpetuador de la explotación y la opresión contra los pueblos del mundo y contra buena parte de su propio pueblo.

En la políticacabe distinguir dos dimensiones1 : una es aquella según la cual, debido a las presiones de la vida, la gente trata de entender su mundo y de mejorarlo. Esta dimensión es persistentemente humana. Pero junto a ella desfila siempre, además, ese ostentoso robot de la polémica, que se asemeja al pensamiento humano en todo menos en su capacidad de experiencia. Si uno se adentra en el mundo del robot, consigue combustible gratuito y puede lanzarse de inmediato a la acción y aparecer en primera página, donde el aire apesta a orgullo, destrucción, malicia y agotamiento. La gente necesita una sociedad justa y necesita alimentos, y además, en nuestra época, sabemos que vivimos al borde de la destrucción. Pero el deslizamiento en el mundo de los robots, tan fácil de hacer, va contra esas necesidades incluso cuando pretende satisfacerlas. Al contemplar ahora la mayor parte de nuestras campañas políticas y publicaciones periódicas, reconozco a regañadientes en ellas el cáncer de la violencia, que es nuestro peligro real. Y no sirve de nada intentar alejarse después; tenemos que luchar para recuperar la dimensión en la que vive realmente la gente, porque solo allí es posible un buen resultado. La primera característica de los robots es que el mundo existe en términos de sus propios puntos fijos. ¿Es usted marxista, revisionista, reformista burgués? ¿Es usted un comunista, un radical de izquierda, un compañero de viaje? ¿Qué respuesta puede dar un ser humano a ese tipo de preguntas de robots?

Debemos saber hacer política, no al estilo neoliberal, somos constitucionalistas, ya ha sido comprobado en Argentina con el partido histórico de Cristina y en Venezuela, con el viejo partido  de Romulo Bentacourt, Acción Democratica que desde sus origenes es de izquierda y el pensamiento burges viene aminalando y, que esta representado en el pueblo. Somos ciudadanos y estamos integrados al urbanismos.

Los pueblos del Sur somos indigenas, somos un pueblo para construir.

Porque lo hemos conocido antes. ¿Es usted protestante, católico, evangelista, librepensador, ateo? Si trata de decir lo que siente y sabe, tiene que apartar las manos mecánicas que intentan pegar sus propias etiquetas o poner su voz, la de usted, en una de sus grabaciones. Hacen esto porque, una vez que las etiquetas están pegadas, pueden luchar, mostrarle a su enemigo y lanzarle a una de sus campañas preparadas. Pero en la intensidad de la necesidad humana, la primera lucha es la de conocer la diferencia entre la experiencia y el mundo robótico, conocer el arroz y las escuelas y el habla humana, distinguiéndola de esa dimensión pseudopolítica demencial privada de aire. La actual campaña robótica consiste en hacer que la gente se una al campo de la democracia para luchar por sobrevivir contra el campo de la democracia. «No acepte sustitutos; el nuestro es el único campo genuino; lo demostraremos participando en una lucha implacable». Y los robots no mueren; sólo los seres humanos mueren. La verdadera dificultad es que, para pensar, tenemos que usar ideas e interpretaciones que los robots ya han registrado.

Al hablar de robots, señalamos a los gobernantes que desean a través de la Inteligencia Artificial y el neoliberalismo romper con nuestra génetica etnica y manipular nuestras conciencias hacia el neocolonialismo, desde la banca financiera y los censos períodicos quee se mueven para mecanizar nuesdtros movimientos.

En algún lugar del pensamiento humano que nos viene de nuestros predecesores están los conocimientos necesarios, los rumbos fructíferos. Pero mantenerlos en el lugar al que pertenecen, en contacto directo con nuestra experiencia, es una lucha constante.

Recuerdo esto una vez más, mientras trato de ordenar mis pensamientos después de leer el libro de George Lichtheim Marxism: An Historical and Critical Study (1961), que evidentemente es el resultado de años de trabajo y pensamiento paciente. No soy un erudito del marxismo y no puedo juzgar con precisión si el análisis detallado de Lichtheim es correcto. Pero sus conclusiones son interesantes y directamente relevantes para nuestro mundo real. Lichtheim ve al marxismo desintegrarse como sistema de pensamiento y como guía para la acción: Se muestra que sus logros son incompatibles con sus objetivos finales, que de este modo revelan su naturaleza esencialmente metafísica, esto es, trascendental e irrealizable. Lo que queda es, por un lado, el cumplimiento travestido de estos objetivos en una realidad que es su negación real; y, por otro, el caput mortuum de una gigantesca construcción intelectual cuya esencia viva ha sido apropiada por la conciencia histórica del mundo moderno, dejando la cáscara vacía del «materialismo dialéctico» a los ideólogos de una nueva ortodoxia.

Carlos Marx, tuvo que destruir su propia obra para construirla de nuevo bajo el ápice de la lucha humana  por la supervivencia y destronar las apetencias de los imperios por los países disminuidos económicamente y que necesitan crecer con el trabajo de un gran voluntariado con conciencia política.

En este sentido, estos pueblos estan obligados a alzarse contra las hostilidades de paises  desarrollados y elegir como regentes de sus naciones a hombres  con perfil popular  que le sirva a sus comunidades, somos un círculo político de jerarquización, recordando a los Incas, Mayas y Aztecas.

En el ocaso de la era liberal, de la que el marxismo es a la vez crítica y reflexión teórica, este resultado confirma la verdad de sus propias ideas sobre la lógica de la historia, mientras transfiere a un futuro incierto las antiguas visiones de un mundo en libertad.

Lichtheim no es en modo alguno un robot, pero su tono genera ecos inquietantes. Las formas de pensar envejecen y se vuelven irrelevantes, pero no es tan frecuente, me parece, que lo hagan de un modo tan catastrófico. Esa imagen del ocaso me preocupa; ha sido, durante mucho tiempo, uno de los efectos escénicos de los robots. Y cuando no se han estado desgarrando mutuamente, uno de sus juegos más complicados ha sido el de lanzar cada uno al otro al basurero de la historia, del que siempre parecen estar seguros. Lichtheim puede tener razón, pero me encuentro retrocediendo y preguntándome a qué se parece, en nuestro mundo real, el futuro del marxismo. Porque ésa es la paradoja: que es mucho lo que parece condenado al basurero de la historia.

Allí, esta el engaño de Lenin Moreno Garcez como falsificador de la verdad, tenemos a Alvaro Uribez Vélez como precusor de la historia de Nariño y ahora juzgado. Cistina luchando por un ideal que es el peronismo, a su vez, las voces que defienden a Lula por la debilidad ante Odrebeth. Asuntos históricos sin precedentes e inevitables para un Estado.

Esto no prueba nada, de ninguna manera, sobre la validez del marxismo, pero sugiere que la relación entre los sistemas de pensamiento y la historia real es compleja y sorprendente a la vez. A lo que vuelvo, aun teniendo en cuenta la fuerza de los argumentos de Lichtheim, es a que el marxismo, o su sustituto el marxismo-leninismo, es ahora la doctrina oficial de alrededor de una tercera parte de la humanidad, enseñada y propagada activamente por poderosos sistemas políticos y económicos, y a que es probable, por encima de cualquier estimación, que siga estando activa durante todo el tiempo que queramos imaginar. El marxismo es Kennedy, Romúlo Bentacourt, Fidel, el Che, Néstor, Cristina, Correa, Carlos Andrés Perez, Evo y Hugo Chávez Frías.

Bueno, también es cierto, y es algo incluido en el argumento, que esos sistemas son en realidad una parodia del marxismo, que sus pensamientos oficiales son simplemente cáscaras vacías y cabezas muertas. Esto podría ser cierto, y deberíamos considerar su posibilidad cuando escuchamos ese razonamiento tan común entre la pequeña cantidad de marxistas británicos: que mil millones de personas, que habitan desde el Báltico hasta el Pacífico, no pueden estar todas ellas equivocadas. Pero deberíamos revisar con mucho cuidado cada fase de la discusión. ¿Son realmente los sistemas creados y proyectados por las Revoluciones Rusa, China y demás una parodia de las intenciones marxistas? Si lo son, en una medida sustancial, ¿cuál será la relación, en el desarrollo de esas sociedades, entre la enseñanza generalizada de una doctrina equivalente a una gran religión nacional, y la realidad que esa enseñanza podría cuestionar o condenar teórica o prácticamente? Con toda confianza, no conozco la respuesta a ninguna de esas preguntas,

El subcontinente asiático y el Continente Sureño deben alimentarse del marxismo para descubrir su coexistencia interna con los sistemas políticos e ideológicos. Hay que destruir los sistemas falsos ya que muchas doctrinas estarían simplemente vacías y muertas. Los pensadores  occidentales obviaron el curso de las revoluciones comunistas y lo fácil de entender su sumario. Claro, hay algunas razones, que esas revoluciones han sido desfiguradas y pervertidas por el uso del terror con fines políticos; la segunda, que la gente común no ha sido liberada, sino que simplemente ha pasado del gobierno de los aristócratas, terratenientes y banqueros al gobierno de los burócratas y un aparato partidario.

América del Sur de luto por siete muertes en Ecuador por represión policial, , Moreno debe ser destituido como presidente

Las propias sociedades comunistas tendrán que afrontar en profundidad esa realidad, tarde o temprano; los seres humanos no pueden crecer sin afrontar esa clase de verdad sobre sí mismos. El terror político se utilizó, a gran escala, tanto con fines políticos como, por lo visto, por una especie de extensión monstruosa, producto de su propia dinámica. Los hechos, tan a menudo discutidos, siguen siendo aún motivo de discusión, pero ahora al menos todo el mundo admite ese nivel mínimo que todavía es repugnante, que se ha alojado profundamente en nuestras mentes, y seríamos menos que humanos si no hubiera sido así. Recuerdo que a finales de la década de 1930, cuando el terror político era de uso común tanto en la Unión Soviética como en la Alemania nazi, me parecía apreciar gran fuerza en el argumento de que eran realmente el mismo tipo de sociedad: el nuevo tipo de Estado totalitario. Pero finalmente rechacé esa conclusión y sigo rechazándola ahora. Me parece que es un error muy común, al juzgar a las sociedades, abstraer un elemento que comparten y, a continuación, asumir que son idénticas como sociedades tomadas en su conjunto. El uso del terror político es tan importante que, en el caso del fascismo y el comunismo soviético, el parecido en este aspecto se tomaba como una semejanza total: nuestros ojos a menudo estaban cerrados por esa buena emoción: el rechazo del terror como tal.

Rusia, Alemania y Cuba rechazaron a los holgazanes, hasta el mismo Jheová de los ejércitos, los rechazo. Hay que trabajar para alimentarse y tener derecho a un beneficio del Estado. Se debe pagar impuesto y respetar la Constitucionalidad.

Sin embargo, ahora parece estar claro que cualquier identificación total entre fascismo y comunismo es absolutamente errónea. No iría tan lejos como lo hizo una vez Orwell, cuando dijo un parecido,   era realmente el que hay entre las ratas y el veneno para ratas. Pero está perfectamente claro que el fascismo tenía poco más que ofrecer que el terror, tanto en el propio país como en el extranjero: era una explosión ciega de odio y frustración. El comunismo soviético, en cambio, no solo llevó a cabo la revolución industrial necesaria en un país atrasado, sino algo mucho más crucial, una revolución cultural que, por un lado, supone una ganancia humana absoluta y sin embargo parece, en sus logros y sus debilidades por igual, un producto específico de un sistema particular. Por supuesto, no estoy diciendo que el terror se vuelva bueno o malo según lo que sucede en el resto de la sociedad; es el mal siempre y en todas partes.

En tal sentido, el presidente de Rusia, Vladimir Putin es el llamado para revolucionar el mundo industrial, empresarial y humano del nuevo mundo.

Pero si se quiere llevar a cabo un verdadero juicio de la sociedad, hay que considerar todas las fuerzas activas en ella. La comparación entre el comunismo soviético y el fascismo se oye ahora con menos frecuencia, porque el fascismo parece muerto excepto en dos o tres países marginales y porque la Unión Soviética afirma haber rechazado el estalinismo. La desilusión de los intelectuales occidentales, sin embargo, no ha disminuido visiblemente, aunque esto es difícil de estimar porque los intelectuales más prominentes aún pertenecen a la generación formada en la reacción al fascismo y al terror estalinista. Aun así, hay una formulación reconociblemente nueva: que la Unión Soviética es una negación de las esperanzas de la revolución, porque se ha convertido en una sociedad gobernada por una elite dirigente que controla todas las fuentes de poder y también las mentes de la gente mediante el adoctrinamiento y la censura. Aclaro, estoy con el pensamiento ruso por su progresión humana y la disciplina que se adquiere cursando ese camino, Jesús tuvo que negarse a sí mismo para crecer y fortalecer su fe, todos estamos adscritos a esta verdad, el marxismo- lenilismo nos ayuda a utilizar el pensamiento lógico. A construir un pais no colonizado.

 Una versión interesante de esta formulación es ahora común entre los académicos: que, en realidad, los aspectos políticos de la Guerra Fría son antiguallas (como lo son, de hecho, la mayoría de los aspectos políticos de todo). La cuestión es, resumiendo, que la Unión Soviética y Estados Unidos se parecen cada vez más: sociedades dominadas por hombres entregados a sus organizaciones que en nuestro caso son corporaciones gigantes, dependientes a su vez de una elite militar con la que se entrelazan y que condicionan a sus poblaciones a través de los medios de comunicación. De allí, la relación Trump y Putin en el mejoramiento del hemisferio.

La versión estadounidense de una democracia comercial, con el consumidor individual como soberano, es muy diferente de la versión rusa de un Estado moderno dirigido, con la comunidad como soberana. Yo no vivo en ninguna de ellas, ni comparto los valores de ninguna de los dos. Pero las diferencias en la política práctica parecen bastante claras. En un campo económico funcional como el transporte, por ejemplo, las dos elites llegan a conclusiones opuestas, tanto en la actitud hacia los sistemas de transporte público como en el uso de automóviles privados; y estos cambian visiblemente las sociedades. Pero que de las burocracias a menudo se parezcan entre sí en sus métodos de trabajo y sus actitudes inmediatas hacia las personas, no se sigue que sus hábitos básicos de pensamiento sean similares. La sensación de la evidencia local sobre la burocracia es convincente, pero la sensación de la evidencia general, sobre el tipo de sociedad que resulta, contradice esta afirmación.

Ojala, todos los países del mundo asumieran el ejemplo de Rusia como sociedad y su interpretación sobre la economía global.. Puede usted preferir una o la otra y la mayoría de la gente lo hace activamente. Pero sea lo que sea lo que sienta acerca de la Unión Soviética, es difícil argumentar que el tipo de sociedad que se crea allí es la negación de lo que generalmente se entiende como el ideal marxista. La nacionalización de los medios de producción y distribución y la creación de nuevas formas sociales, legales y políticas están ahí, para la admiración o el rechazo. La burocracia soviética les sirve y es crucialmente diferente de la elite del poder estadounidense o británica simplemente porque dispone de esas versiones generales de la sociedad, por lo que puede operar mucho más directa y estrechamente a través de la organización de un partido político que es a la vez gobierno y administración. Son un ejemplo.

Sin confluencias por la paz, la vida y los cambios, el Sur no va a cambiar; las confluencias deben arrancar en la izquierda, para desde ahí trabajar por unas mayorías por la paz, que tienen que ir mucho más allá de la izquierda. Esto es algo clave y nos disponemos a sumar en la izquierda, para desde ahí buscar unas mayorías nacionales por la paz.

Y, María Corina Machado debe ser escuchada por ser la única voz de la oposición cierta y valedera.

Acaba de ocurrir en Argentina, donde una confluencia de sectores progresistas y de izquierda ha logrado arrinconar a uno de los presidentes más neoliberales que le ha tocado a ese país; el arte estuvo en que la expresidenta Kirchner se hizo a un lado y le dejo el primer puesto a otro. Eso es un buen ejemplo de cómo se logran las unidades diciendo “Hagamos el programa y no necesariamente sea yo el primero”.

En la Agenda que se pactó con el Estado hace  años hay una parte que dice “construir una visión común de paz”; los que se oponen a la paz como el ex presidente Uribe también tienen una visión de paz como la tuvo Santos. Una visión común de paz hay que hacerla primero en la izquierda.

Lo que fracasó fue un modelo de paz que era solo pacificación, con esa Desmovilización, Desarme y Reinserción (DDR) acabaron al EPL y al M-19, ahora están acabando a las FARC, pueden acabar la guerrilla y el país está cada vez peor.

Si fracasó el modelo DDR hay que buscar un camino alternativo que vaya más allá de la pacificación y lo que  pactaron en la Agenda, es un ladrillo para esa construcción común; por eso lo defendemos y por eso decimos que con cualquier Gobierno que venga, este o el que sea, vamos a partir de ese ladrillo.

No va a haber una política de Estado frente a la paz, si cada Gobierno llega y tumba lo del anterior y quiere comenzar y ser como “el día uno de la creación”; una política de Estado para la paz no la va a dar el Estado, ella la debe construir la sociedad con movilización, presión y con participación. Y Ecuador desea buscar su autonomía y cada ciudadano percibir su identidad.

En Colombia, Importantes avances de la Constitución del año 1991 ¿Dónde quedan? La cambian y la pedacean cada vez que quieren, ¿Quién la defiende? No tiene dolientes. A los acuerdos con las FARC le están saliendo dolientes, pero casi exclusivamente para que los compañeros se desmovilicen; hay pocos dolientes para pelear por el punto de tierras, de soluciones alternas a los cultivos de uso ilícito, la reforma política, para acabar con el paramilitarismo.

Esto requiere de una correlación de fuerzas hecha a partir que la gente participe y haga una presión muy fuerte para arrancarle a la oligarquía la paz, la oligarquía no regala nada, la paz también hay que arrancárselas y obligar a esa minoría que cree que el destino de Colombia hasta lo eterno es la guerra, hay que arrinconarla, aislarla y eso se hace con mayorías, con fuerza, con presión y con movilización. Ecuador y Sudamérica desea ser libre.

 

* Escrito por Emiro Vera Suárez, Orientador Escolar y Filósofo. Especialista en Semántica del Lenguaje jurídico. Escritor. Miembro activo de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo. AESCA. Trabajo en los diarios Espectador, Tribuna Popular de Puerto Cabello, y La Calle como coordinador de cultura. ex columnista del Aragüeño

La izquierda esta fragmentada y debe existir como organización única

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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