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Esto está pasando en Estados Unidos y no está en la televisión. Es la purita y cada vez menos reporteada vida cotidiana

19/11/2016 12:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Imagen: Reuters

Una pareja de agricultores latinos en Maine (Estados Unidos) fue a una tienda Walmart a enviar dinero a su país, como cada mes. Habían escrito el nombre del destinatario en un papel, y se lo entregaron a la vendedora que los iba a atender para que lo copiase en el formulario. Era una mujer blanca de unos cuarenta años. La pareja es marrón, no habla inglés, pero ambos conocen las letras. Notaron que la empleada había confundido la M por la N y se lo dijeron en su inglés masticado. "It's M, not N".

La vendedora tomó el papel del que había copiado el nombre y porfió. Según ella, allí decía N. La pareja insistió. "M not N". La empleada los miró y les tiró el papel regañándolos, como a niños. La pareja no entendió más que una palabra: "Stupid". La historia me la cuenta otro día la agraviada en la sala de espera de un hospital, donde yo la estaba acompañando para un examen de rutina. No estaba muy segura de si con "stupid" la vendedora blanca de la tienda se refería al papel, a la letra o a ellos.

No es normal que en una interacción vendedor-cliente, que se supone debe ser neutral, 1) el vendedor regañe al cliente, 2) le tire un papel, 3) mencione la palabra "estúpido". No es normal si uno asume que la relación vendedor-cliente, como cualquier otra, es una relación de iguales. Pero como estos clientes eran marrones y la vendedora era blanca, la igualdad dependía de lo que esta última pensase de sí misma. La vendedora creía que su estatus (su piel) le permitía maltratar a aquellas personas. La misma mentalidad idiota del blanco que maltrata al cholo, en Latinoamérica.

Nunca me ha pasado algo así en un supermercado local. Pero hace unos días, mientras caminaba por un parque, una mujer blanca me gritó: "Oye tú, el de camisa púrpura: ¿eres latino? Entonces regrésate a tu país". La mujer estaba sentada en una escalinata y tenía la mirada desafiante y una pandilla de amigos alrededor. Le hice caso, al menos mentalmente.

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Días después, en la sala de espera del hospital, la mujer que antes había sido agredida en Walmart y yo intercambiábamos historias en español. Alrededor había unas veinte personas. Todas eran blancas, de cabello rubio, castaño, ojos verdes, azules. Algunas nos observaban con curiosidad. Los únicos marrones éramos nosotros. Ella y yo. Cabello negro. A ella le iban a sacar sangre. Yo iba como intérprete suyo. Al rato pasamos a un consultorio. Una enfermera le pinchó el brazo. Un enfermero tomaba notas en una computadora. Antes de salir, él nos preguntó: "¿Desde hace cuánto viven acá?". Yo miré a la paciente. Ella me miró, nerviosa. Yo miré al enfermero. ¿Por qué nos estaba haciendo esa pregunta? ¿Acaso teníamos un cartel que decía que no éramos del lugar? Esto no se lo dije. Solo lo pensé. El enfermero ahora parecía nervioso.

"Oh, perdón", se disculpó. "Les pregunto porque yo soy de Francia".

La paciente sonrió. "Yo vivo acá desde hace rato", le dijo y yo lo repetí en inglés. La tensión pasó y nos reímos todos. "Disfruta este estado", le dije al enfermero, al salir. "Es muy lindo". Y en general lo es. Pero ahora existe esta tensión.

"No parecía francés, ¿no?", me dijo la paciente a la salida del hospital. "Era igualito a la gente de acá".

Tenía razón. Con solo verlo a la cara, nadie iba a asumir que ese enfermero no era una persona local. Era un inmigrante como cualquier otro, pero en verdad, su piel lo volvía diferente. Era blanco.

Todavía muchas personas piensan que la amenaza antiinmigrante del nuevo Gobierno se trata de un asunto de papeles. O sea, si tienes tus papeles, tranquilo, todo normal. Pero los que estamos acá sabemos bien que la amenaza está avivando los demonios idiotas de la supremacía racial. O sea, si eres blanco-europeo, tranquilo, la vendedora te tratará normal. Pero si eres marrón o de cualquier color equivalente, no importa si eres ciudadano desde hace diez generaciones, alguien se creerá con la libertad de asumir que no eres de acá o, incluso, de insultarte.

Esto está pasando en Estados Unidos, amigos, y no está en la televisión. Es la purita y cada vez menos reporteada vida cotidiana.


Sobre esta noticia

Autor:
Uterodemarita (4877 noticias)
Fuente:
utero.pe
Visitas:
1440
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
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