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Hace 6d

Las crisis del Covid y las crisis económicas habidas en España que han dejado a la Sanidad en mínimos, han tenido efectos enormes sobre la atención a los enfermos, a las listas de espera en operaciones y al trato diario en la Sanidad primaria...

Es cierto que ha habido un desmantelamiento de la Sanidad debido a las crisis económicas de nuestro país (España) que vino a empeorar muy mucho la horrible pandemia del Covid.

Es cierto que aplaudimos cada noche durante muchos días al personal sanitario y eso parecía que era emotivo y reconfortante para ellos, durante la Pandemia.

Puede que tuviera un efecto balsámico y que les ayudara a sobrellevar esos meses horripilantes de miedo, zozobra y trabajo impagable.

No obstante, pasado el tiempo y amainando el Covid (gracias a la Ciencia e Investigación) y sus desvelos, se nos ha olvidado que existen los sanitarios y hemos pasado totalmente de ellos, y hemos vuelto a criticarles de muchas formas.

No apoyamos ahora, ni lo hicimos antes del Covid a sus reivindicaciones ni a sus avisos de que estaban desmantelando la Sanidad Pública, no nos implicaba y no entendíamos de que iba el tema, hasta que nos tocó notarlo a nosotros y lo notamos de verdad.

Listas de espera largas e ilógicas, citas en los Ambulatorios que llegan a los diez días en atención primaria, trato seco y desagradable.

No nos importó que nos avisaran de que venía el Lobo, hasta que se comió a nuestras ovejas o a nosotros mismos.

Ahora que parece que el tema del Covid ha bajado mucho en casos y en fallecidos, han despedido a muchos de aquellos médicos y sanitarios a los que tanto aplaudíamos y queríamos...

Y con el veranito caluroso, playero y feroz, cierran los servicios y santas pascuas, y las personas se quedan sin asistencia como es debida.

El Lobo ha llegado y se ha comido todo lo que ha querido, pero lo peor es que se ha llevado también el aguante de los sanitarios y los médicos y ha dejado la peor versión de ellos mismos.

Parece que la Inteligencia Artificial de las malas, se ha apoderado de los que nos atienden y el trato va de mal en peor.

No culpo a las personas en general, pero si hay algunas en particular que no están preparadas para la atención pública y aunque su título ponga que es Médico, no sirven para ello.

Parecen robots, que ni te miran a la cara, ni te tocan, ni les importas un pimiento, con una desfachatez digna de un robot de los malos, de los que no tienen ambage en pasar de la persona que tienen delante, pues no son seres humanos o al menos no lo parecen.

Ayer fuí a mi Ambulatorio aquejado de síntomas de Covid, me hicieron esperar para hacerme la prueba más de 20 minutos y luego cuando subí para que me atendiera el/la titular actual que lleva mi ficha, el trato no pudo ser más vejatorio.

Llegué frente a la puerta del consultorio, de la sala que me toca y estaba entornada, oí hablar al medica/o con un paciente en atención telefónica.

No había nadie dentro de la sala de atención, ni nadie más que yo afuera esperando ser atendido, y entonces colgó el teléfono.

Una vez que colgó el teléfono, me hizo esperar sin explicaciones otros 20 minutos, y de pronto dijo mi nombre, llamé a la puerta con el nudillo y pregunté si podía pasar, dijo: pase y cuando iba a entrar, entraron por una puerta intermedia que conecta dos consultorios contiguos en el mismo pasillo, dos personas (médicas/os//enfermeras/os) y empezaron a hablar con el profesional, por lo cual me dijo :espere y me quedé como un muñeco entre dos aguas, esperando...

Cinco minutos después me dijo que entrara, dí los buenos días y farfulló algo que no entendí... no me dijo que me sentara y se lo pregunté, me miró como si fuera tonto y con la cabeza me indicó que lo hicera.

Me preguntó que me pasaba y cuando le dije el cuadro que había estaba sufriendo de dolores y malestar, me dijo que ya estaba bien de contarle venga de síntomas y que me centrara en lo principal, le dije extrañado y compungigo: mire oiga yo le cuento lo que me pasa... que es lo que usted me ha preguntado...

Me miró con cara de pocos amigos y con un tono desabrido como si hubiera llegado yo en mal momento, me exigió que abreviara.

Parecía que iba a mandarme unos análisis, pero supongo que al tener varios dolores, decidió que no merecía la pena (como si yo estuviera exagerando mis males) algo que se atrevió a insinuar y no me lo mandó sin explicar el porqué... dando a entender que no lo merecía con tantos malestares juntos (el mundo al revés) y que por cierto hacía casi un año que no me mandaba ninguno.

Le dije que en ese momento tenía x malestar como principal y entonces me puso un aparato en el dedo, y me dijo que estaba bien de no se que, y me auscultó (práctica que por otro lado ya no realizan casi nunca) y me dijo que no parecía nada malo y que tenía el pulso alto.

Cualquiera no se ponía a cien, con el trato horrible y adusto que me estaba dando. Le pedí que mirara si podía poner en marcha una visita que se me había pasado de un especialista importante al que no pude acudir por mi tema laboral y me dijo que ella/el no podía ver nada(lo cual es claramente falso) y que eso no tocaba ¿¿¿ hoy ???

Le pedí luego (visto el éxito de pedir ayuda para renovar la cita de un especialista) si podía renovar un medicamento y me riñó por no haberlo pedido antes, le dije que no sabía como estaba el tema de las caducidades de las recetas de los medicamentos y que creía que eso sólo lo sabían ellos... me miró como si fuera un marciano.

Sanidad Pública, Universal y con buena educación y atención humanizada

Cuando intenté hablarle de algo que me preocupa, que me asusta por mi edad en tema de salud, me dijo que por hoy no iba a atender nada más y que eso sería en otra visita, y lo cierto es que fuí cobarde y no me atrevía a preguntarle el porqué-

En pocas palabras, me vino a decir, que eso no tocaba y que hoy ya había gastado demasiado tiempo (y supongo que dinero) en mi persona. Hacía más de 9 meses que no iba al médico, por lo cual no podía ser que estuviera cansada/o de un servidor.

Es cierto y he olvidado decir que es un nuevo médico/a joven que ha sustituido por desgracia al que me llevó bastantes años y que era un médico excepcional y una gran persona, al cual no temía hablar con libertad, podía explicarle lo que me pasaba, me comprendía y ayudaba en todo lo que podía.

Entendí que al ser nosotros pacientes que había heredado sin costarle nada conseguirlos, que no conocía de nada y que no le importaban a nivel personal, era fácil que no tuviera mucho interés en nosotros y que aceptara los nuevos postulados de poca atención, pocas recetas, pocos especialistas etc que parece que imperan ahora en la Sanidad, por más que el poder se dedique a contarnos que son defensores a ultranza de lo público, pero se ve que será para ellos...

Este nuevo sustituto/a alucinantemente desde el minuto 1 ya estaba tirándome, y lo peor del tema es que no había nadie esperando fuera a que lo atendiera y quedaba más de una hora para que acabara su tiempo de consulta.

Su atención, mi tiempo que fue de menos de 7 minutos había acabado, y se levantó indicándome que saliera y cerrara la puerta, cosa que tan desgradablemente no me habían hecho nunca en un médico de la Seguridad Social, ni en Primaria, ni en Especialistas ni en Urgencias...

No se si era el día del enfermo, el día del tonto de la Seguridad Social, pero desde que puse el pié en mi Ambulatorio y al preguntar cuando me hacían la prueba del Covid me dijeron de malas formas, que faltaba media hora.

Una vez pasada la media hora y 10minutos más, volví a preguntar cuando me harían la prueba y me dijeron que ya me lo habían dicho... y que esperara en la puerta a que me llamaran, como si fuera el tiempo de la posguerra con su racionamiento. Todo esto con un tono cortante y sin mirarme a la cara, como si les debiera algo...

Abrieron la puerta 40 minutos después, ya que es una puerta que da a la calle y que antes fueron urgencias y dijeron secamente:, pase y pasé, di los buenos días y ella/el sin devolverme los buenos días me mandó que me sentara, lo hice y el trato fue desagradable y carente de la mínima empatía y simpatía.

Le avisé de que tenía la nariz muy estrecha y que costaría meter la cánula, y no me respondió ni intentó calmarme y me dijo ... le va a doler, se ve que para animarme.

Cuando acabó y esperaba que me dijeron si tenía el Covid o no, le pregunté si me daban algún papel como que lo tenía o no, y me dijo que ellos no daban nada.

Pregunté si los resultados los pasarían al médico que me iba a atender después y mirándome como si fuera un infrahombre soltó un duro y seco, claro, aquí hacemos todo bien y está todo controlado, caballero. Como no, le di las gracias y salí hacia la consulta del primer piso.

Sinceramente siempre he sido y seré un defensor de la Sanidad Pública, universal y gratuita que nos ganamos con nuestras cotizaciones y trabajos, pero en ese momento deseé ser millonario y mandarles a tomar viento fresco y tener un médido privado sólo para mi, como si fuera un futbolista millonario.

Algo está pasando en la Sanidad, recortes en especialistas y en inversión en tiempo dedicado a las visitas, en medicinas, en el envío a especialistas (que es casi un milagro) y en todo lo concerniente a lo público.

Pero lo que no deben los profesionales hacer es deshumanizarse y hacernos pagar a los pacientes sus malos rollos, todos tenemos problemas en nuestros trabajos o en nuestra carencia de ellos.

Pero si algo debe de hacer un profesional de la Sanidad que se precie es ser humano y solidario y si no le gusta tratar con enfermos, que haga carrera en los despachos, que seguro que habrá trabajos que hacer.

Las crisis pasan recibo en las relaciones sociales, pero los que no tenemos culpa somos los pacientes y los que tienen que entender que no pueden robotizar a los sanitarios son los políticos de turno, que seguramente tienen sus médicos personales y no tienen que hacer esperas ni soportar malos tratos porque sí.

La Sanidad Pública es un milagro, un derecho y es algo que no debemos de perder, apoyemos a esas personas que nos cuidan y están cansados y estresados, pero que ellos no olviden su Juramento Hipocrático.

Amén,

 

 

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