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Por qué y como Gernika inspiró a picasso el mural

07/02/2017 05:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Es conocida la ayuda de Hitler y Mussolini a Franco, antes del alzamiento, el 18 Julio 1936, como después. Al no poder tomar Madrid, Franco trató de vengarse de la República con un golpe maestro, la destrucción de Gernika. La crónica de ese día triste la presentamos aquí

             

  En marzo-abril de 1937 Franco había lanzado su ofensiva para tomar Madrid y luego de limpiar España de la canalla marxo-separatista, descansar antes del octavo día. Pero sin fuerzas de tierra alemanas que le ayudaran a entrar en la ansiada capital, la empresa le fue imposible. Franco no tomó Madrid. El “No Pasarán" funcionó. 

 Hitler no podía darle infantería: hubiera sido demasiado descarado ni tan siquiera porque la “No-Intervención” internacional no hubiera visto nada… Pero su Luftwaffe (Aviación) a la que bautizó, eufemísticamente, como la Legión Cóndor, y camufló sus aviones con la enseña de la “Aviación Nacional” de Franco tenía permiso para todo “. Era, en teoría, capaz de romper ciudades abiertas por la destrucción y el horror, aunque tal cosa había que ensayarla en vivo, sobre cobayas humanos. 

Por indicación del Mariscal Sperrle, jefe de la Legión Condor, Franco eligió Guernica. El ensayo se haría, el día (el más concurrido, día de feria, un lunes de 26 de Abril), que el Generalísimo marcó en el calendario con un círculo rojo. 

 Tras la derrota de Franco y Mola en Madrid, se había organizado con suficiente antelación una manifestación de presencia republicana. Los exiliados vascos estaban invitados… El coro vasco Eresoinka que había actuado el domigo 25 en un teatro parisino estaba allí en pleno. Llevaba la voz de los vascos en guerra a toda Europa y era admirado en Paris donde se preparaba para ir a Londres. Interpretaba como pieza obligada el “Gernikako Arbola”, del bardo Iparraguirre, un canto al árbol de las libertades, del siglo XIX, que tiene un mensaje vasco y universalista ¿Una premonición? No. Habían desfilado por París personajes vascos importantes de esos días como Antonio Guezala, Sota, Enrique Jordá, etc… 

Paris, lunes 26 de Abril de 1937. Al día siguiente de la actuación del Coro Eresoinka, los vascos de Paris(no había muchos todavía)organizaron una demostración pacifica, sin altavoces ni pancarta. La policía francesa no hubiera tolerado otra cosa. No era muy masiva, aunque sí invitados republicanos ilustres y los del coro Eresoinka. 

Dejando la cama del hospital a pesar del consejo médico, estaba allí, con todos, un joven de apellido famoso, Ramón Unamuno, hijo del pensador vasco Miguel de Unamuno, ex-rector de la Universidad de Salamanca. Un mes atrás le había alcanzado una granada fascista hiriéndole de consideración en la cara y en un ojo. Ramón era gudari en las Milicias Vascas que colaboraban en la defensa de Madrid. 

Allí iba como podía en cabeza de la manifestación – agarrándose del brazo de la guerniquesa Concha Lizarraga-. Era una demostración para apoyar a las Milicias Vascas de Madrid, que se habían distinguido en la defensa de...con Jesús de Galíndez, como oficial. Ramón estaba mal y quedó mal sin visión de un ojo. La manifestación recorría el centro de París. A decir verdad, los manifestantes iban en silencio, y se sentían más los insultos de la gente del público francés que los slogans de “agitadores” republicanos o comunistas o vascos, que no los había. 

Habían corrido rumores de que Gernika estaba en llamas, lo cual se confirmó justo a las siete de la tarde en el transcurso de la demostración. Y desde dentro de aquel grupo se oyeron gritos "subversivos".. "¡Muera Franco!", "¡Gora Euskadi!", ¡Viva la Repúbica!!" y un pequeño grupo empezó a entonar el himno Gernikako Arbola, pero por orden de los gendarmes pronto se calló y el grupo terminó por disolverse en las calles de la capital... El pintor Urcelay, vio a Juan Larrea desaparecer del grupo en que estaba y a alguien que le buscaba le sugirió que se le  podría encontrar en casa de Picasso, pues tenía la intención de cenar con él y probablemente comentar la noticia del bombardeo de Gernika.

 

Era la Francia del socialista Leon Blum, que no solo no ayudaba a la república sino que la boicoteaba. Funcionaba ya la No Intervención. Los propagandistas y agentes de Franco en Francia se movían a su antojo guiados por la Quinta Columna. Los franquistas se manejaban a su libre albedrío con ayuda de los gendarmes, casi todos los alcaldes y los prefectos, etc…

La Guardia Civil, los carabineros y la policía francesa confiscaba las armas que los contrabandistas vascos y jóvenes entusiastas trataban de introducir en España por el Pirineo Vasco. La ciudad fronteriza de Irún cayó en manos franquista por falta de armas. 

 Así estaba el hexágono en 1937 y luego vendría a savarla el "Marechal" Petain, neutralista, aunque simpatizante de los alemanes. No intuían siquiera lo que les venía encima. El 70% de los franceses deseaba el neutralismo para Francia o sea la colaboración con Franco. El anciano mariscal y Laval eran los hombres.

 

La Legión Cóndor proporciona brutalmente un tema a Picasso: Gernika. A primeros de enero de 1937 Picasso se había comprometido a pintar el mural del Pabellón de la Republica Española –a fin de que lo viera todo el mundo- en la Exposición Internacional que debía inaugurarse aquel verano en Paris.

 

El mural cubriría el ancho muro que iba desde la entrada del hall del pabellón de la República hasta el stand de Euskadi. Según su amigo Larrea, el pintor estaba bastante deprimido. No encontraba el tema o más bien no encontraba el catalizador, el impulso vital que todo artista y hombre de acción necesita para dar un paso adelante.

 

Juan Larrea, sintetizó un perfil del ambiente republicano en París esos días…“Sobrevino la ofensiva del General Mola, en el País Vasco con muchos horrores y desdichas. Se sucedieron los bombardeos de Eibar, de Durango y otras localidades –entre ellas Bolivar- de egregio nombre- cuyo busto quedó destrozado por la misma aviación que en seguida detonaría  el fulminante de la explosión en la gran masa de las conciencias libres de Vizcaya". "La comunidad artística, tan importante en Paris, no solo compartía la consternación por las noticias pesimistas que llegaban de Madrid. El pesimismo embargaba a la inmensa mayoría republicana, de forma  obsesiva y total. En parte justificado por el culto al general Franco que respiraba a su alrededor compartido por el gobierno francés. Y eso lo comprobaban a diario los españoles residentes allí y entre ellos  quien esto escribe. Como cabeza visible de la gente que se expresa en el lenguaje universal de la plástica, Pablo Picasso se veía asediado por artistas y escritores pro-republicanos que esperaban de él una palabra figurativa que formulase sutil pero de forma tangible la angustia opresiva que padecíamos todos y que, al descargarla, nos procurase algún alivio y consuelo". 

Los sentimientos de Picasso eran sobradamente conocidos. Republicano de cepa, es decir, partidario de un régimen distinto al que reinaba en la España de sus años mozos del que se había distanciado totalmente, el artista no pudo contenerse.

Ya se había manifestado con firmeza desde el 18 de julio 1936 día del alzamiento de Franco y sus generales. Así desde enero de 1937 le quedaban sólo tres meses antes de la Exposición Internacional de París y no había iniciado siquiera su trabajo comprometido para la apertura del evento.

Y en ocasión de la firma del compromiso de pintar un mural para el Pabellón de la República, había prometido al profesor José Gaos, comisario de la Delegación encargada de llevar a cabo los proyectos del pabellón,   realizar una serie de aguafuertes de tamaño postal, de su obra “Sueño y Mentiras de Franco” que pudieran distribuirse entre los visitantes por unos francos que ayudaran a las fuerzas populares que combatían en España a las fascistas. La serie la realizó en su mayor parte  de inmediato, el 8 de enero, para terminarla a primeros de junio. Ya que no podía incorporarse a los frentes de batalla como un miliciano más, Picasso facilitaba ayudas económicas a quien se las pedía para intervenir en la lucha. En febrero, marzo y abril mientras se construía el pabellón republicano, Picasso vivía como el que más, un estado de tensión angustiosa por los odiosos incidentes internacionales, ´los fusilamientos de falangistas y requetés al otro lado de la muga, y la fiereza de aquel drama atroz. El espectáculo de los políticos de la No-Intervención le tenía acomplejado. 

 ¡Gernika! El nombre de la villa vasca, apenas conocido en París y fuera del ámbito regional, brincó de pronto en la escena internacional con la vibración de una moneda de oro golpeada en el mármol mejor bruñido; brincó dispuesto a convertirse en el santo y seña de una emoción universal contigua a la que desde hace siglos mantiene en vigencia los valores esenciales de nuestro mundo.

  A la inocencia inerme, a la personificación urbana del espíritu de paz y concordia democrática, se enfrenta descarada, cínicamente, la perfidia de los príncipes del genocidio y la barbarie de la romana clerecía soldadesca. Contra los pacíficos desarmados, los desalmados siniestros. Si Madrid era desde el siglo XVI la capital de las Españas, en el XX las naciones se dieron cuenta de que por derecho prioritario de antigüedad, Gernika era la ciudad basal de la democracia europea”. 

La prensa lleva a Picasso un cuadro de horrores: la total destrucción de Gernika.  Picasso se enteró del bombardeo oficialmente el mismo 26 de abril, aunque su amigo Larrea le había comunicado rumores sobre el bombardeo, éstos eran muy contradictorios: Franco lo negaba desde su Cuartel General en Burgos y Goebbels desde Berlin lo atribuían a la paranoia roja. Picasso leyó en “L´Humanité” un largo telegrama reproducido del “ The Times” de Londres, fechado el 29 de Abril. El telegrama era de su corresponsal en Guernica, George Lowter Steer. Su lectura dio a Picasso la descripción completa de los horrores de Gernika, villa indefensa. Ese ejemplar del periódico se lo consiguió su amigo Bergamin…

Steer era  un periodista sudafricano y fue el primero en entrar en la ciudad en llamas. 

Picasso quedó absorto, luego se enfureció al leer las 1.012 palabras del corresponsal del “Times”, sobre el lugar del bombardeo. El corresponsal del periódico inglés, detallaba de forma inverosímilmente exacta los detalles más minuciosos y vitales para hacerse una idea cabal de la brutalidad y de la Legión Cóndor y de que la descripción era exacta y horrorosa. Steer fue testigo de la masacre. Estaba allí a unos pocos kilómetros de Gernika, aunque una hora después del bombardeo, hasta que pudo llegar al lugar para ver la gran hoguera e informar al mundo de aquel holocausto, tardó una hora… 

Picasso complementó su información el día 30, con un reportaje fotográfico de “Ce Soir” que publicaba tres grandes ampliaciones del atroz suceso, elegidas por su director Azagan y comentadas por Mathieu Corman (belga), quien camino de Gernika con Steer fue ametrallado por los mismos aviones que habían descargado sus bombas diarias sobre Gernika apenas dos horas antes. 

 Con eso y la lectura de “Le Matin” Picasso se hizo una composición de lugar suficiente para decidirse por Gernika para su mural y ponerse a pintarlo el 1º de Mayo, fiesta del trabajador, justo cuando una manifestación de medio millón de personas recorría París, dando gritos contra Franco. Sin que nadie (del gobierno francés) la escuchara y la valorara. 

Pablo Picasso es el gran protagonista de una página sin igual que relata por si sola lo que fue el bombardeo de Gernika. Su mural es historia

Según todas las apariencias y algunos testimonios, fue la suya una furia incontenible  ante los hechos y a través del reportaje de Ce Soir (que era gráfico), impusieron en su alma y en su mente el tema con la fuerza de una espada que penetra en la mente para quedarse allí. Nadie le sugirió el tema, nadie tampoco podía desaconsejarle sino su propio instinto que se sobreponía a cualquier meditado razonamiento. Tampoco comunicó su elección ni a las autoridades de la Exposición de París, ni a los representantes del gobierno republicano… 

 Es, en efecto, un hecho que el 1º de mayo, fecha que el artista pintó los primeros bocetos y que, a partir de entonces, no paró hasta presentar el lienzo terminado en su estudio a fines de mismo mes. Parece pues evidente la relación de causa a efecto. La atrocidad de Gernika, la inspiración-acción. También le proporcionó el impulso vital para algo urgente y complicado. 

El artista pensó, al parecer, al principio, pintar el mural al “fresco”, una de las raras técnicas ausente de sus múltiples formas de expresión, y que llegó incluso a consultar con algún colega íntimo sólo mencionándole “un mural”, sin citar Guernica. Parecía que  pintarlo al “fresco” era la forma más adecuada dada la índole de la obra y las grandes dimensiones del muro a llenar. Pero la dificultad de pintar in situ durante el montaje del pabellón y, por otra parte, su provisionalidad intrínseca debieron decidirle por el lienzo. Gracias a ello existe hoy el “Guernica”. Gracias a eso y a que, después, tras la ocupación alemana de París, Picasso tuvo que ocultarlo de los alemanes que buscaban el cuadro por orden de Franco, Hitler y Laval.

  Las primeras circunstancias le obligaron a adaptar un estudio capaz de albergar –inclinado- un bastidor de casi cuatro metros de alto. Pero hubo una persona providencial sin la cual probablemente Picasso se hubiera perdido ante la descomunal labor que le esperaba. Esa persona fue la encantadora Dora Maar, su tercer amor. Sin ella, el impacto final de la obra hubiera podido ser muy otro, porque ella le fue mostrando el camino por medio de fotografías de los bocetos y una vez en el lienzo final, supo aglutinar las interconexiones de todos los elementos, absolutamente heterogéneos y dispares de su proyecto. El la llamaba “mi musa privada”. 

 Al genio o talento le guíaron a través del inconsciente quizás freudiano, el “inner thinking”- para hallar la correspondencia (el paralelismo) entre el pensamiento creador y su imagen racional. Su habilidad artística, sus conocimientos históricos y hasta prehistóricos y su experiencia, le fueron naturalmente indispensables. Pero en este caso necesitaba en cada momento conocer el nexo correspondiente con lo plasmado el día o las horas anteriores y allí estaba la fiel Dora con todas las referencias impresas: las fotografías. 

 Se ha hablado de Larrea, de Paul Eluard, etc… pero ellos poco podían hacer, sino ser discretos y no lo fueron porque por terceras personas la Gestapo se enteró de que Picasso había estado en Gernika y había pintado un cuadro, cosa que era inexacta. Picasso no se había movido de París, pero sí era el autor de varios bocetos... Algunas dotes personales de estos amigos insignes le pudieron ayudar en otras obras, pero no en el “Guernica”. 

 Las imágenes de los tres primeros personajes, de los nueve que protagonizan el mural, son el “plot” de una auténtica novela de misterio y para seguir su trayectoria desde el 1º de mayo de 1937 en que empezó a pintar, hasta que completó los 45 bocetos, habría que sumergirse en la cultura enciclopédica de Picasso, que desde los cinco años de edad había, no sólo recibido sino asimilado imágenes. También habría que bucear en aguas mitológicas e históricas. Creo que Jorge Oteiza ha sido uno de los mejores analistas de esos aspectos. Todos están de acuerdo que sin las fotografías de Dora cada pincelada, Picasso habría perdido la secuencia de imágenes e ideas tan diversas. Sólo el verlas le permitían acordarse de ellas. 

Para negar Gernika como inspiración siquiera del “Guernica”, algún necio ha dicho que no hay rastros de multitudes huyendo despavoridas, ciudades destruidas o, incluso que ni aparece el escudo de Gernika, etc… La idiocia humana no conoce límites. El bombardeo de Gernika actuó como catalizador de imágenes del consciente y del inconsciente grabadas en el alma de Picasso por los relatos que leyó en la prensa, las fotografías de “Ce Soir” y de sus recuerdos y vivencias de medio siglo. Como suceso actual barbárico, inédito en la historia de la humanidad, por desgracia, el único en esos momentos era Gernika. El cubismo desarrolla cierto apetito en el pintor de primitivismo de ahí que la crudeza en muchos de los bocetos de Picasso, sus símbolos o arquetipos estén revestidos, de adornos de civilizaciones no actuales sino hasta de tiempos mitológicos. 

La noticia de la total devastación de una ciudad, llena de seres humanos y de rebaños de ovejas y caballos que habían sido llevados al mercado de Guernica, ese lunes, daba una nota extravagante. 

No eran abstracciones o pesadillas, todo eso existía. La bestia lo había hecho posible… Los griegos llaman locos a los hombres que se dejan guiar por sus “musas”, pero si esto es cierto, allí estaba Dora Maar para despertarle de su locura. Picasso tenía que condensar el lunes negro de Gernika, en tiempo y espacio. Era más que una escena de la guerra de España. Gernika resumía un mundo, dos, tres, cuatro guerras… El despiadado bombardeo desde el aire de una ciudad inerme inédito en la Historia hace aún hoy que pronunciar el nombre de Gernika equivale a decir Tokio, Bagdad, Hiroshima, Dresden, Coventry...… 

 El ametrallamiento de mujeres y niños que huían de los cazas italianos sin rumbo ni refugio posible, la sangre mezclada de animales y personas que hacía charcos en la plaza de una de las iglesias, Santa María, el ruido ensordecedor de los aviones Junker, eran un concierto infernal.

La noche en pleno día causada por el polvo y el humo de cien incendios. La desesperanza, el cinismo de la casta militar, los ayes de dolor humano y animal. La aniquilación de la resistencia, el fin de un mundo… mezclados con el furor suyo propio (del pintor)… Esos fueron las  “musas” del “Guernica”, cuando pintó el primer boceto aquel 1º de mayo de 1937. Dora Maar fue la guía de las musas del pintor. 

Claro que no hay mural en que quepan todas las secuencias de un film de largo metraje. Si alguien quiere eso: ¡que llame a Spielberg! O si algún otro piensa que el testimonio histórico de un genocidio no está suficientemente expresado en blanco y negro en el “Guernica” y todo su horror, que apele a los archivos de un buen fotógrafo de los que se distinguieron en esa u otras guerras: Frank Capa, Cartier Bresson o Jordan, quien probablemente tomó las fotografías del histórico “Ce Soir”, que angustiaron a Pablo Picasso aquel 30 de abril de 1937, en cuanto las vio incrédulo sentado en una cama en Grands-Augustins. 

Pensar que esa prodigiosa concentración mental que necesitó Picasso para pintar el “Guernica” le hizo escapar de este mundo y que por un largo momento olvidó su compromiso político y artístico con quien le contrataba, también resulta ridículo. 

En entrevista publicada después en “Lettres Francaises”, documento único, pues Picasso apenas “sabía” hablar, sin embargo el propio pintor declaró lo siguiente a Simone Déry: “¿Qué cree usted que es un artista? ¿Un imbécil que sólo tiene ojos si es pintor, orejas si es músico o una lira en todos los pisos de su corazón si es poeta o, incluso, únicamente músculos si es boxeador? Muy por el contrario, un artista es, al mismo tiempo, un ser político, un ser humano, un pintor, que se halla permanentemente alerta ante los acontecimientos ardientes o dulces, agradables o desagradables del mundo y sabe amoldarse a ellos y a su propia imagen. ¿Es que es posible desinteresarse por completo de los demás hombres y en virtud de qué elefantina despreocupación podría uno desentenderse de vidas que tan copiosamente se sacrifican todos los días?.

 Aquí juegan un papel importante los hermanos Olavide, Juan y Raimundo. Uno estaba en Donostia. El otro estaba en Gernika y tenían parentesco con los fundadores de esta página web Diaspora. No sé como se lo comunicó desde Gernika, Raimundo a su hermano Juan, en San Sebastián, claramente que los autores de la destrucción habían sido “ellos”,   Raimundo era lingüista y como, a pesar de la férrea defensa de sus montes por los gudaris, el terreno leal se iba estrechando, él y su equipo de cuatro ayudantes jóvenes habían elegido Gernika, como lugar tranquilo, para traducir del sánscrito su obra “Itun Berria”,

Se fueron. Los Cuatro Evangelios, ”Itun Berria” fue lo único que se salvó…En este relato de destrucción y horror. 

Raimundo, uno de los cerebros de Euskaltzandia; se exilió y se quedó en Iparralde y vivía en Burdeos hasta que un coche le atropelló y lo mató.

 

(El Arbol de Gernika, por Gabriel Celaya)

 

Era en la primavera del año treinta y siete

cuando llegué a Guernica.

Allí, en Guernica, estaban las fuerzas guipuzcoanas

nuevas, y yo debía

- servicio de instrucción- enseñarles la humana

protección que es posible cuando con gas atacan.

Todo me parecía remoto. Aunque cumplía

lo debido, imposible

era pensar que nadie lanzase tal ataque.

El frente estaba lejos. Brillaba el cielo indemne.

¡Parecía tan fácil la paz! No se entendían

la ira y la mentira.

A veces visitaba nuestro árbol de Guernica,

y miraba el azul,

un azul que duró todos aquellos días,

un ancho azul tranquilo que nada parecía

podría perturbar, marzo querido.

¡Ay, quién diría

que a poco de marcharme zumbaría en el cielo,

en ese mismo cielo que parecía indemne,

limpio de mancha y leve,

el horror de una muerte mecánica y salvaje!

¡Ay, quién diría!

¡Ay, dilo tú si puedes, Gernikako Arbola,

dilo con tu raíz, tus ramas y tus niños,

dilo si eso es posible,

di con la libertad de los vascos antiguos,

con el temblor de fronda que cubre el país entero

y dice lo que somos, diciendo lo que fuios!m

¡Ay, si es posible, dilo!

 

 

 


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