Cuando vivimos en casa con nuestros padres, en mayor o menor medida la convivencia resulta fácil. Aunque colaboremos en las tareas del hogar, nuestros padres siempre están velando por ti: lavan y planchan la ropa, preparan la comida… Sin embargo, todo eso se acaba cuando nos emancipamos: la ropa no se lava ni se plancha por arte de magia, ni la comida se cocina ella misma. Por supuesto, la sensación de libertad compensa todo eso. Sin embargo, en muchas ocasiones nos vemos obligados a tener que compartir piso con otras personas. Por eso, para que la experiencia de la emancipación resulte agradable y muy positiva hay una serie de de pautas de comportamiento que todo el mundo debe seguir, teniendo el respeto como la base angular de la convivencia.
En primer lugar, el respeto mutuo es uno de los principios de la convivencia. Hay que tener muy presente donde acaba la libertad de uno y empieza la de los demás. Si por ejemplo tienes pensado invitar a unos amigos a casa siempre hay que contar con el consentimiento de tu compañero y viceversa. El trato con los compañeros de piso debe ser correcto y amable, por supuesto respetando la libertad y la personalidad de cada uno. Aunque hayamos tenido un mal día en el trabajo o en la universidad no debemos pagar los problemas con los demás compañeros, ellos no tienen ninguna culpa de que hayas suspendido un examen, que el trabajo resulte estresante o que hayas perdido el último autobús y te haya tocado esperar una hora más. Lo mismo ocurre en sentido inverso; si alguno de tus compañeros de piso llega con poco humor es mejor dedicar unas palabras amables o incluso dejarle tranquilo antes que buscar una confrontación. En este sentido, es bueno tener cierto nivel de paciencia, para no salar como un resorte a las primeras de cambio.
En primer lugar, el respeto mutuo es uno de los principios de la convivencia. Hay que tener muy presente donde acaba la libertad de uno y empieza la de los demás
Otro aspecto importante es el de las tareas del hogar. Para evitar que algún compañero piense que el reparto de tareas está desequilibrado o que alguien se escaquea de colaborar, lo más práctico es elaborar un plan de tareas semanal, pactado entre todos, en el que se refleje claramente quien debe desempeñar cada una de las tareas y que día debe hacerlo. También es muy importante mantener el orden en las zonas comunes, cada uno en su cuarto puede ser todo lo desordenado que quiera, pero las zonas comunes siempre deben mantenerse ordenadas y limpias. También hay que ser muy respetuoso con el tema de la comida. Si en la nevera hay algo que tú no has comprado seguro que tiene un dueño, por eso no debes arrasar con todo lo que haya dentro. Aunque resulte un poco frío, lo mejor es poner un post it a aquello que no sea común y que no te gustaría que nadie se comiera, ¡marcar el territorio siempre es un buen elemento disuasorio!
En el caso en que decidas irte al extranjero, debes tener en cuenta una serie de pautas especiales. En primer lugar es un lugar distintos y puede que algunas costumbres te resulten chocantes, pero hay que adaptarse en la medida de lo posible. Si decides ir a trabajar y estudiar a Londres y coincides con algún español en la casa siempre debes tratar de ser respetuoso con los demás inquilinos y tratar de hablar en inglés si alguna persona de habla no española está presente en la conversación.
Si decides ir a trabajar y estudiar a Londres y coincides con algún español en la casa siempre debes tratar de hablar en inglés
Autor: Terra Londres (2 noticias)
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Tipo: Opinión
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