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Sánchez e Iglesias, filibusteros de una ideología hacia Sudamérica y ¿ Nicolás Maduro?

31/12/2019 17:48 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La verdadera izquierda trabaja con las bases populares y no se pasea con carros de último modelo por las calles de los urbanismos

El Reportero del Pueblo

La reconstrucción de Bolivia y Venezuela son dos temas esenciales para descifrar el mundo diplomático e incidental en que se mueve América del Sur hacia la democracia y el socialismo. De allí que la injerencia de España bajo la influencia de Unidas Podemos y PSOE se hace algo tarde y, todos sabes que hay una fase conspirativa regida por grupos que aparentan ser comunistas y socialistas, pero, en el papel representan una gran oscuridad y lograron infiltrarse en las alas socialistas de los partidos clásicos, como tradicionales. México, se esta prestando para tal juego, a pesar de las recomendaciones hemisférica de Xi Jinping, Vladimir Putin y Donald Trump.

La Cancillería boliviana acusó el viernes a la embajada española en La Paz de cometer "atropellos" a su soberanía por un incidente con la Policía Boliviana que custodia la residencia de la embajadora de México en el país, María Teresa Mercado.

En América Latina hay quejas hacia organizaciones de izquierda por la falta de liderazgo político y los empresarios se encuentran acumulando riquezas que provienen de la venta de alimentos y cuentan con el apoyo de fuerzas públicas, instituciones y militares que quebrantan el bienestar del pueblo. Pero, parte de ello, tiene su origen en España El empresariado necesita para su actividad -y para tomar decisiones de inversión- un marco estable. Y su ausencia -en Catalunya desde las elecciones mesiánicas de Artur Mas del 2012 y en España, donde no hay Gobierno estable desde el 2015- está llevando a lo que amenaza con ser un callejón sin salida. Ahora la coincidencia de una campaña electoral y de la dura sentencia del Supremo hacen todavía más grave la ausencia de este liderazgo. Que se refleja en el Sur.

En España hay un presidente en funciones. No es Pedro Sánchez el único responsable ya que la inestabilidad se remonta a las elecciones del 2015. Y la actual repetición electoral se debe a que Cs, un partido impulsado por algunos empresarios, ha fallado con estrépito a su promesa centrista y de garantizar la gobernabilidad. Y la situación tras la sentencia del Supremo sería todavía peor si Pedro Sánchez hubiera aceptado un gobierno bicéfalo con Podemos e Irene Montero de vicepresidenta. Pero, están todavía en esa adversidad

Durante los años del ‘procés’, los empresarios han sido a menudo criticados por inhibirse y callar ante el desarrollo del pulso independentista y porque, una vez se produjo el choque de trenes en el otoño del 2017, su reacción fue trasladar la sede de muchas empresas fuera de la comunidad. Ahora, ante el agravamiento de la situación como consecuencia de la sentencia del Tribunal Supremo (TS), empresarios, sindicatos y organizaciones sociales han decidido comprometerse y han hecho un llamamiento sin ambigüedades por la estabilidad, la convivencia y el diálogo dentro de la legalidad,

En todos los documentos manifiestos en España y América Latina en conjunto a Hispania, existe una candente y oportuna condena sin paliativos a la violencia callejera y se aboga por el mantenimiento de la paz social, pero, existen amonestaciones acerca de la violencia policial. Precisamente, en este punto, visualizamos las contradicciones de grupos parlamentarios y la identidad en la injerencia de Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero hacia el Sur y Argentina, donde ha estado personalmente. Son manifiestos que explicitan las posiciones de sectores radicales del independentismo y el augurio del socialismo en el Sur. De verdad, los políticos no reconocen ni enmiendan sus errores.

Tal vez deberíamos separar los conflictos para no confundirnos. En los 90's hubo una película animada maravillosa (ANTZ - hormigaz) que sin querer queriendo planteaba el dilema de cómo organizar la colonia (país, sociedad, y demás).

Países socialistas son Venezuela, Cuba, NorCorea, donde el estado impone los valores sociales y económicos que cree mejores los que el pueblo debe aceptar.

No confundir esto con países como Alemania, Suecia, Noruega, Dinamarca y otros donde son democracias con economías de mercado donde el nivel de educación de sus habitantes les permite elegir favorecer políticas con mayores valores sociales. (socialdemocracia).

Lo que hay son embusteros que dicen que sí.  Espero que cobren por mentir, porque hacerlo gratis es grotesco, el caso más típico es el regalo del medio Petro a los ancianos, solamente en comisiones y ventas triplicadas en valor por producto se llenaron, es una burla al Estado y no hay sanciones, nos encontramos en Venezuela con una estructura política fallida

No hay países socialistas exitosos: No pocos,  ninguno

Haría una pregunta aparte, pero se va a llenar de todos los trolls que como desafortunadamente no tienen trabajo, tratan de ganarse unos pesos aquí o soberanos allá. Respondiendo desde su visión sesgada de la realidad y desde su ignorancia… igual me encantaría que cesaran las preguntas de "ismos" y la gente se empezara a preguntar si hay algo mejor, diferente…

Hay cierta izquierda, irredenta, que se niega a ver la realidad como es y prefiere seguir viviendo de hermosos conceptos acuñados en el siglo pasado, sin tomar en cuenta los resultados catastróficos que, para sus pueblos, dejaron gobiernos llamados eufemísticamente progresistas, representados, esencialmente, por el comunismo soviético y ahora renombrado Socialismo del Siglo XXI.

Necesitamos proyectar una imagen cierta del proyecto bolivariano. no este adefesio de los boliburgueses

Ella nos ha llevado a explorar temas económicos como el Petro, donde la población es desconocedora y nos han sometido a grandes colas y a un sobreprecio de los productos, alimentando la corrupción, más allá de lo positivo de la medida, todo el universo cobro con el Petro y el menos beneficiado fueron los viejitos.

Por supuesto, esa izquierda nostálgica no habla, para nada, de los millones de muertos que causaron gobiernos como los de Stalin, Mao, Pol Pot, por solo mencionar a los más conspicuos genocidas del Siglo XX, pero también callan o ignoran los daños causados a sus pueblos por regímenes como los de los Castro, Maduro o Chávez. No olvidando a la socialdemocracia socialista de Rómulo Betancourt, Raúl Leoni y Jaime Lusinchi que dieron al traste con la izquierda de los 60 a 80.

Ahora, después del intento fallido del Foro de Sao Paulo, se reinventan con el Grupo de Puebla, que plantea un acuerdo de 30 líderes de 10 países: “El progresismo ante el desafío de adueñarse del mañana”.

¿En qué consiste esa nueva acción política? Pues en unirse para luchar y enfrentar a la supuesta derecha conservadora que estaría erradicando los logros alcanzados a principios del siglo XXI, por los gobiernos de Chávez, Correa, Lula y los Kirchner, entre otros.

¿Qué rechaza este grupo? La meritocracia, la democracia, la globalización y la geopolítica mundial ¿Y a quienes aúpa? A López Obrador en México, a Tabaré en Uruguay, a Evo, en Bolivia, y por cierto en su documento base, no mencionan a Maduro como ejemplo notorio de gobierno progre. Pero si centran sus vitriólicos ataques en Lenin Moreno.

¿Será esta iniciativa del Grupo de Puebla un intento de recontrol político ideológico generado por algunos líderes de la izquierda “caviar” europea?

  Américo Martín

En el ejercicio del poder, generalmente los gobernantes se inspiran o creen en alguna de las corrientes ideológicas del pensamiento político. En el tramo democrático 1958-1998, se alternaron gobiernos de orientación doctrinaria socialdemócrata con AD y gobiernos de orientación doctrinaria socialcristiana con Copei.  Con el advenimiento del chavismo en 1999, y su continuación con el madurismo a partir del año 2013, surgió la pregunta de qué ideología o credo político había entrado en escena. Son varias y variadas las respuestas que se han dado a esa interrogante, tanto por parte de los que la motivaron como por parte de los que desde las afueras del poder son los destinatarios de los efectos y consecuencias de la acción gubernamental.

Un político culto y conocedor de las cuestiones ideológicas, con quien compartí militancia partidista en los ya lejanos años juveniles, Américo Martín, publicó , en un portal digital muy acreditado, un artículo en el que asienta lo siguiente: “El aislamiento del proyecto diseñado por Hugo Chávez y sostenido hasta la desesperación por Nicolás Maduro es, dicho sin  retórica fácil, la consecuencia del colapso de una estrategia cuyo objetivo central era ¡otra vez! tratar de alcanzar el imposible teórico que Marx anunció en 1848 y perfeccionó en 1867”, añadiendo  que “fue simplemente otra prueba de que el comunismo y el socialismo son utopías del siglo XIX y, como tales, de imposible aplicación”. Pienso que mi apreciado amigo Américo es muy generoso al atribuirle identificación ideológica a Chávez, Maduro y acólitos. El cuerpo doctrinario del marxismo queda conformado con la aparición del Manifiesto Comunista en 1848 (escrito conjuntamente por Carlos Marx y Federico Engels) y la publicación en 1867 del primer tomo de El Capital de Carlos Marx, documentos en los que se establece el materialismo dialéctico como base filosófica del marxismo y el materialismo histórico que fundamenta en las causas económico-sociales (la infraestructura) la existencia de las ideas, instituciones políticas y jurídicas, religión, etc. (la supraestructura). Tal consideración explicaría, al pasarse de un modo de producción a otro, la sucesión histórica de las formas de organización del hombre en sociedad: sociedad primitiva, esclavitud, feudalismo, capitalismo, y, según el marxismo, este último, el capitalismo, desaparecería y sería sustituido por el comunismo, en el que habría una sociedad sin clases y sin Estado, ya que no se necesitaría un instrumento de opresión o represión de una clase contra otra. Tiene razón Américo Martín cuando afirma que el comunismo es una “utopía” del siglo XIX “de imposible aplicación”.

Lo que ha ocurrido, el acontecer histórico reciente con la disolución de la Unión Soviética en 1991  y la vuelta al capitalismo en Rusia y las otras repúblicas que la integraban, da pie a la frase (creo que de Churchill) según la cual “el comunismo es el camino más corto que hay entre el capitalismo y el capitalismo”. Marx se equivocó no solo en su predicción de la evolución histórica de la sociedad, sino que esperaba como inminente, poco antes de su muerte en 1883, la desaparición del capitalismo. Edward Bernstein, entre otros, en su obra “Las Premisas del Socialismo y las Tareas de la Socialdemocracia”, publicada en 1899, rebatió dogmas y tesis del marxismo., como lo señalé en un artículo.  Bernstein cuestionó la “teoría del derrumbe” porque el capitalismo estaba demostrando que era capaz de autocorregirse, de adaptarse a los cambios y renovarse. Cuestionó como falsa la “teoría de la pauperización progresiva” porque, a diferencia del capitalismo que conoció y analizó Marx, en el nuevo capitalismo evolucionaba una situación en la que los trabajadores mejoraban ostensiblemente sus condiciones de vida. Cuestionó la supuesta polarización de la sociedad capitalista en dos clases,  porque la realidad mostraba que, entre la burguesía y la clase obrera,  se formaba una numerosa y diversificada clase media y aparecían diferencias sociales (ahora acentuadas por la revolución tecnológica) en el seno de los propios asalariados. Sostuvo, en fin, que, gracias a la democratización del Estado,  al rol activo de los sindicatos, a la existencia de legislaciones sociales avanzadas y de regímenes de seguridad social, el capitalismo iba teniendo progresivamente otro rostro. En cambio, fue el comunismo el que desapareció per se en Rusia y el resto de las repúblicas de la extinta URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), y solo sobrevive como tal en Corea del Norte y Cuba, mientras que China abre su economía al mercado, aunque conservando su dictadura política de partido único. En lo que respecta a nuestro país, Venezuela, siempre he escrito y sigo creyendo que los que detentan el poder desde hace más de 20 años ni son marxistas ni tienen ideología política alguna, son simplemente una cáfila de aventureros que se han vestido con el traje del llamado “socialismo del siglo XXI” para asaltar el poder y no soltarlo. Ese es su “proyecto” político, y no otro. La ignorancia, en contubernio con el atrevimiento, de unos “revolucionarios” de a pie han llevado el país a un desastre monumental ya insostenible. Todos deseamos y esperamos la salida, cuanto antes, de la actual dictadura. Ojalá no nos pase lo que a Marx cuando, a fines del siglo XIX, apostaba a la inminencia del acabamiento del capitalismo

 

* Escrito por Emiro Vera Suárez, Profesor en Ciencias Políticas. Orientador Escolar y Filósofo. Especialista en Semántica del Lenguaje jurídico. Escritor. Miembro activo de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo. AESCA. Trabajo en los diarios Espectador, Tribuna Popular de Puerto Cabello, y La Calle como coordinador de cultura. ex columnista del Aragüeño

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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Emiro Vera Suárez (1476 noticias)
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