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Temblores y hundimientos en la ciudad de La Paz

28/01/2012 11:44 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En su larga historia la ciudad de La Paz nunca ha tenido que lamentar-para dicha de los que la habitamos- “terribles hechos” producto de terremotos (1), pero contrariamente -en tiempos de lluvia- los deslizamientos e inundaciones han castigado duramente a pobladores de nuestra urbe

Temblores y hundimientos en la ciudad de La Paz Wilfredo Fausto Quispe Condori

En su larga historia la ciudad de La Paz nunca ha tenido que lamentar-para dicha de los que la habitamos- “terribles hechos” producto de terremotos (1), pero contrariamente -en tiempos de lluvia- los deslizamientos e inundaciones han castigado duramente a pobladores de nuestra urbe. Los antecedentes contemporáneos al respecto -publicados en su momento por este matutino- son muy contundentes a la hora de ilustrar estos desastres:

Deslizamiento de Cotahuma en 1994; inundación repentina en Achumani en 1997; deslizamiento en Kupini en 1999; desastre del 19 de febrero de 2002 provocado por una inundación súbita; desastres del 21 de enero de 2003 provocado por una inundación súbita; deslizamiento Federico Ávila de 17 de febrero de 2003. Deslizamiento de Llojeta, 4 de marzo de 2003; deslizamiento de Las Lomas, 1 de agosto de 2003; deslizamiento río Jilusaya en Achumani, enero 2004; deslizamiento final calle Bolívar, 5 de abril de 2004 (2). En este contexto se hace menester revisar la vulnerabilidad paceña, latente hace mucho tiempo.

En otros tiempos

La Paz con su “belleza accidentada”, en cuanto a los sismos -simplemente para dato- tuvo en otros tiempos algunos movimientos sísmicos que en su mayoría han sido considerados leves y ligeros: el 10 y 17 de mayo de 1877, 6 de noviembre de 1888, 15 de agosto de 1896. Sin embargo, “el temblor de 17 de mayo de 1877 ocasionó el desmoronamiento de los dos arcos en el templo de San Sebastián, que casualmente se los reconstruía” (3).

Ahora, si revisamos y nos interiorizamos en el contexto histórico de los hundimientos e indagamos parte de la descripción geológica y geográfica de nuestra ciudad, encontramos en épocas pasadas a Agustín Aspiazu -intelectual paceño-, que describe la misma con un fino y breve resumen, “... la gran ciudad de La Paz ha sido formada de la alta planicie, producida por abundantes filtraciones, modificada por arrastres de lluvias torrenciales y la continua acción niveladora del agua que corre siempre por ella, producido el hundimiento o denudación” (4).

La afirmación de Aspiazu implícitamente muestra la vulnerabilidad a la que siempre estuvo expuesta la ciudad. En ese sentido, en siglos pasados los derrumbes y hundimientos fueron considerables; se dice que siempre se suscitaron en las laderas de La Paz y casi nunca en la parte central de la urbe. Además también se asevera que “el valle de Achocalla es efecto de esos hundimientos”.

La afirmación de Aspiazu implícitamente muestra la vulnerabilidad a la que siempre estuvo expuesta la ciudad

Los lugares hoy conocidos como “Quilli-quilli” y “Tembladerani” fueron en su momento testigos de grandes derrumbes, el primero sufriendo un fraccionamiento ampuloso en 1837; y el segundo soportando considerables deslizamientos en las últimas décadas del Siglo XIX. “El derrumbamiento más notable que se ha producido allí... ha sido la noche del 29 de agosto de 1873, en que perecieron 32 personas, siendo sepultados muchas casas y chacarismos” (5). Además este lugar -según aclaran algunos estudios al respecto-, producto de constantes desprendimientos de los cerros del sur-este de la ciudad, “motivó a que toda aquella parte adquiriera el nombre de Tembladerani”.

Y si nos referimos a estos hechos en las afueras de la urbe -siglos antes de la República-, podemos advertir que en una crónica de los padres agustinos de Lima se mencionaba “que la población de indígenas nombrada “Ancuancu” y situada en la planicie a una legua de La Paz, sufrió un brusco descenso del suelo (2 de abril de 1582) quedando sepultados todos sus habitantes, excepción del curaca o cacique, que salvo la vida, perdiendo el habla” (6).

Como pudimos constatar, en las centurias pasadas los sucesos por inclemencias climáticas marcaron históricamente a nuestra ciudad de La Paz. Más aún, en los inicios de este siglo prosiguió este tipo de hechos que enlutaron a muchas familias y dejaron sin vivienda a muchas de miles. De ahí en más, sólo queda pedir a las autoridades y pueblo en general coadyuvar con las medidas paliativas para estos hechos, puesto que depende mucho de la concientización de nuestra sociedad para que sean menos gravosos los efectos, cumpliendo con disposiciones básicas de urbanismo, desde botar la basura en su lugar hasta acatar órdenes de construcción en lugares geológicamente permitidos por las autoridades municipales.

Notas

(1) Según datos que se tiene sobre movimientos sísmicos -en el siglo pasado- “son ligeros temblores en su suelo que han causado daños pequeños, habiendo sido el más importante el registrado el año 1947”. Guía de La Paz y breve historia de la ciudad en su cuarto centenario (1548-1948). Editorial IV Centenario, La Paz, 1948. pp. 9-452.

(2) EL DIARIO, La Paz 14 de noviembre de 2004.

(3) Guía de La Paz. Ibid. pp. 12.

(4) Ibid, p. 9.

(5) Ibid, p. 13.

(6) Ibid.

El autor estudia en la Carrera de Historia de la UMSA.


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Walas (1 noticias)
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