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El Toro brutal y el Caballo víctima: las dos figuras del “Guernica” de Picasso, según Jorge Oteiza

30/04/2014 06:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El "Guernica" de Picasso fue un grto de protesta que retumbó en la Europa de 1937, que festejaba la Exposición Universal de Paris

En 1936, bajo el soplo helado del totalitarismo que presagiaba guerra en Europa y el mundo, y  se le bautizó como “El año trágico”, lo que confirmó en seguida la guerra llamada Civil, en España. Todo empezó con el alzamiento de las tropas del Ejército de África bajo el mando del general Franco.

En 1937, se celebraba en París, la gran Exposición Universal, que iba a inaugurar en mayo el presidente francés Albert Lebrun, comprendía 240 pabellones que representaban a 42 países. Los preparativos de la muestra habían comenzado, con los pabellones del III Reich en una plaza de honor al pie mismo de la Torre Eiffel.

La prensa mundial estaba presente, describiendo la exposición como “el triunfo del modernismo”.  Francia se situaba a la derecha y se había dejado avasallar por la Alemania de Hitler

El pabellón de la Republica española se encontraba situado en la Avenida del Trocadero. La superficie total ocupada era de 14.000 metros cuadrados de un terreno irregular y en pendiente, en el centro del cual había un árbol imposible de derribar. El presidente republicano Juan Negrin había encargado a Pablo Picasso un gran mural para el pabellón republicano.

Pero Picasso deprimido medio arruinado, no hallaba su camino… Pasaban los días y los meses sin encontrar un tema que le galvanizara, la inspiración para algo genial, que le empujara a moverse a realizar algo importante que sirviera de contraofensiva artística al fascismo y la guerra contra los desleales

En los meses anteriores a la gran muestra, las cosas habían ido de mal en peor para él. La mayoría de los artistas peninsulares exiliados se hallaban como perdidos, sin noticias de sus familias, sin blanca.

Cuando las bombas cayeron sobre la desprevenida Gernika en aquella tarde del  26 de abril de 1937 el horror que Picasso sintió fue como si a él también la primera bomba le hubiese alcanzado y le hubiera quemado con su fuego. Y sin darse cuenta Picasso había encontrado un tema nunca soñado. El fogonazo está en el mural.

Uno de los grandes propósitos del arte es hacer la fealdad y espanto de las cosas algo más tolerable y mostrar a través de esa “presencia” indisoluble de relación entre lo  feo y horrible, lo soportable. Pero también la de vigilar e informar para exhibir y mostrar esa “presencia-vigía” contra al agresor nazi, ante la indiferencia de Europa, las falsedades de Franco y el falso neutralismo de Francia e Inglaterra. El arte del “Guernica” lo demostraría.

Jorge Oteiza supo situar a lo nueve personajes de mural en la historia vasca

Picasso acababa de terminar su obra “Sueño y Mentiras de Franco” que había calado hondo entre los auténticos enemigos del Generalísimo. Y Gernika era la segunda parte de ese mismo combate, y esa idea cual detonante fue la que encendió su furia imaginativa. Tomó prestado de su primer cuadro algunos personajes como el caballo y el toro, son dos nuevos personajes de los nueve que se mueven en el mural porque como en el pintor Rubens, son justamente nueve.

También el caballo estaba allí presente como  observó, Jorge Oteiza que lo descubrió con su gran perspicacia: Es en el primer dibujo de esa primera obra sobre la guerra, el más puro, más amorosamente realizado, es el caballo. Con una línea como tomada de Goya y rodeando el blanco, valorándolo en redondo, aparece el dibujo de Picasso de un caballo blanco muerto, abrazando hay que decir “maternalmente”, y protegiendo con su cabeza y con su cuello, la cabeza con barba de un hombre también caído y muerto. Se siente como una emocionante Piedad prehistórica y vasca de caballo y hombre muerto. Piedad de caballo y miliciano muerto, una Piedad de caballo y gudari muerto. A Malraux le gustó tanto que sugirió cerca de la tumba de Picasso la presencia del caballo del “Guernica”, un caballo indudablemente protector”.

Esos efectos los consiguió Picasso  en el mural con un impacto tal que afectó al mundo entero  y le  reveló el primer genocidio aéreo, en la historia de la humanidad. El nombre de Gernika, era el del primer holocausto aéreo.

Picasso se descompuso al leer en L’Humanité la noticia del bombardeo de Gernika. Picasso logró información verídica del bárbaro ataque. Texto y fotos, sobre todo de periódicos franceses como Ce Soir, que publicaba un gran reportaje gráfico y en The Times leyó el telegrama que desde el mismo Gernika enviaba el corresponsal George L. Steer, el cual entró en Gernika en llamas pero como la oficina de correos estaba destruida tuvo que mandar el telegrama desde Bilbao. También tuvo, cuando estaba en plena faena el testimonio de algún sobreviviente de Gernika, que le entregó en mano tras atravesar los Pirineos, el lehendakari José A. de Aguirre. Y esas informaciones le dieron una razón a su angustia. Claro que tenía el encargo de la República de ilustrar la portada del pabellón de  la Exposición Universal de Paris, pero no se conformó con un cómodo buen cuadro para justo cumplir. Picasso se salió de la siesta de artista bien pagado. Desafió no sólo a Hitler sino también al tibio presidente francés Leblum y al inglés Mr Eden que buscaba un compromiso neutralista de acuerdo con su colega Von Ribbentrop portavoz del Führer. Los neutrales no querían escándalos políticos: había que minimizar el bárbaro ataque, convertirlo en “incidente desdichado“.  La verdad sobre el bombardeo pondría histérico a Adolf Hitler, y el Fuhrer furioso era un peligro para ellos. Era mejor mantenerlo a distancia con el lema, ”Paz en nuestros días”-que había acuñado el aristócrata canciller ingles Chamberlain y su homólogo nazi. Que el Führer atacara  en España y se comiera Checoslovaquia significaba paz… en Francia y en Inglaterra. No era tan malo y no había otro remedio. La No Intervención estaba a salvo y la Sociedad de Naciones, y…

La continuidad y la discontinuidad son la base de la apasionada idea de la  técnica del “Guernica“.

Entrando en la sala en que se expone el mural, desde un pasillo semioscuro, la primera impresión que se experimenta es la de un fogonazo.

Allí están, viniendo desde abajo arriba, de la izquierda a la derecha del mural convulsiones, gritos, delirios que se  han sintetizado (tesis-antitesis) en cuatro palabras: detonación-pánico-muerte-esperanza. En eso juega un papel importante el color que parece una renuncia (cuadro desnudo), que utiliza solamente el blanco (la totalidad  y la síntesis de lo distinto, asimilado a la deidad; la blancura simboliza el estado celeste), el negro (es decir la renuncia, la oscuridad) y el gris coagulado. Ese contrapunto de blanco es trágico, dibuja los rostros, en manchas de vívida luz que acentúan la impresión de horror. Y eso no es casualidad, lo intentó Picasso y resultó, en lugar de utilizar los colores más vivos como Rubens de quien se inspiró en otras facetas del lienzo.

Y también se quedaron anclados en la penumbra de las sensaciones del pintor mil impresiones que había almacenado en su vida y el vivo retrato de los autores-monstruos y el del rostro de las víctimas. ¿Una ciudad destruida desde el aire? Imposible. Franco replicó que Guernica la incendiaron  los propios dinamiteros vascos. Hasta entonces sólo el general Giulio Douhet, el precursor de bombardeo estratégico moderno lo había concebido… como método infalible para ganar guerras desde el cielo. Y por lo que vemos también Hitler lo ensayó con la Legión Condor y el mariscal Sperrle utilizó el  método Douhet que ganaría le guerra desde el aire. Hitler no pensó en enviar la Wermacht (ejército de tierra) en ayuda del general Mola le bastaba mandar a la Luftwaffe, la Legión Condor, con sus bombas incendiarias (de rácimo) y las rompedoras. Y en cola y alas la insignia de la Fuerza Aérea de Franco, para negar cualquier intervención alemana. Era suficiente y después Europa se llenó de ciudades destruidas, desde el cielo, sin necesidad de enzarzarse en la temida guerra de trincheras de la guerra del 14, en que el Kaiser fue derrotado y Alemania arruinada.

Continua II capítulo, habla Jorge Oteiza

 

 


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